La sobriedad es un término para referirse a una persona la cual no está bajo los efectos del alcohol o las drogas. Sin embargo, también la palabra hace alusión a la moderación, la templanza, la mesura y la contención. Ambas definiciones aplican en el caso de Rafi (Octavio Hinojosa), un casi cuarentón quien está pasando por su quinto intento de rehabilitación para dejar atrás el alcoholismo y la drogadicción. Pero tal vez en esta oportunidad aprenda que ser y estar sobrio no es tan malo, especialmente si no huyes de tus propios pecados y malas decisiones.
En Sobriedad me estás matando (México, 2025), el director Raúl Campos se reúne con dos viejos compañeros: el guionista, productor y actor del filme Félix de Valdivia, y con el protagonista del mismo (Hinojosa), para crear un relato lleno de humor negro en torno a un zángano, egoísta y problemático como Rafi, a través de sus más de 90 días de sobriedad en los cuales deberá aprender a rehacer una vida perdida desde mucho tiempo atrás gracias a un incidente que lo marcó para siempre, y fue el motivo de su caída en los excesos.
Tomando su experiencia dirigiendo especiales de stand up, Campos le saca provecho a un argumento que transforma al personaje en un verdadero hijo de puta, quien odia a su madre, rechaza a su padre ausente, es capaz de arruinar la relación amorosa de su mejor amigo y no duda en volverse amante de cualquiera. Sin una pizca de responsabilidad, Rafi resulta una extraña mezcla entre el malhumorado y sarcástico Melvin Udall de Mejor…Imposible (Brooks, 1997) y el alevoso ex actor porno Mikey Staber en Red Rocket (Baker, 2021).
Ese aspecto hace destacar a Sobriedad me estás matando sobre otras comedias, pues es capaz de enfrentarnos a un ser como este y generar empatía hacia él a pesar de tratarse de un huevón, egoísta y desempleado. Sin embargo, la cuestión del porqué Rafi es lo verdaderamente relevante en la trama, y ello se va develando poco a poco sin traicionarlo hasta llegar a la catarsis la cual da sentido a su forma de ser apática, guiándolo hacia otros menesteres a los que no estaba acostumbrado.
Octavio Hinojosa encarna a Rafi de manera eficaz. No hay forma en que uno no reaccione ante él, sus bromas pesadas y su egoísmo inherente. Su constante pavor a terminar siendo un godín y esa desfachatez de un tipo quien finge no importarle la vida pero busca sobrevivir lentamente y a su manera. En él existe una dualidad interesante, donde la sobriedad se convierte en sinónimo de una herida abierta la cual no puede ni tiene intención de sanar, y sigue rascándose haciéndola sangrar de nuevo, infectándola y contagiando con esa pus a los otros que -considera- no merecen sus actitudes.
Desquiciante como él solo, Hinojosa también captura esa vulnerabilidad por medio de chispazos los cuales llegan a ir más allá de aquello que lo ha vuelto un verdadero desgraciado. A destacar además la labor de Alfonso Borbolla interpretando a su mejor amigo, quien representa todo lo opuesto a Rafi. Es exitoso, abiertamente homosexual y acepta lo que es y ha logrado. Borbolla le da un encanto especial oscilante entre lo humorístico a lo dramático, en especial cuando el choque de estos compañeros lleva al conflicto pero también a la comprensión. Borbolla es la luz en el camino la cual mantiene con vida a su compinche.
Por ahí se asoma Maya Zapata como una de las viejas amigas de Rafi y otrora interés amoroso suyo quien tampoco la está pasando tan bien en su vida adulta. Ella es la razón para encontrar (o al menos intentar) obtener un balance para salir del fracaso y el trauma que lo agobia. Y claro, hay personajes incidentales cuya función es acentuar la negra vena cómica del relato. Mónica Dionne, por ejemplo, como la madre severa quien no tiene una sola palabra de afecto para su hijo, o la presencia de un vagabundo encarnado por Hugo Stiglitz y su fiel canino cuyo nombre es uno de los mejores gags de toda la película.
Asimismo, el guion aborda temas duros como las adicciones, la depresión y las relaciones entre padres e hijos las cuales no siempre son placenteras, vociferando a una generación que pareciese no poder conciliar la madurez con esos fantasmas y culpas del pasado. Todo eso forma parte de la lucha de Rafi, vista a través de un espectro cómico puntilloso donde la sobriedad no tiene que ver tanto con sus adicciones y tentaciones, como con su falta de moderación y templanza en el día a día normal, al grado de preferir encerrarse en una rehabilitación eterna que enfrentarse a la vida real.
En el apartado musical, el cantante y compositor Chetes aporta una banda sonora adecuada para acompañar a la destrampada e inútil vida de Rafi, sumado a un par de temas como “Vive” de José María Napoleón el cual funciona a modo de recordatorio irónico de lo que el odiado/querido protagonista intenta hacer pero nunca logra del todo. Así, Sobriedad me estás matando consigue más aciertos que penurias al momento de crear una comedia mordaz e inteligente la cual si bien no está exenta de conveniencias narrativas y un desenlace puritano, al menos aporta al cine mexicano contemporáneo un personaje tan antagónico como Rafi. Una verdadera oveja negra en busca de un camino hacia la sobriedad en el más extenso significado de la palabra.
Pueden ver la entrevista que CineNT sostuvo con el director, el productor y el actor de la película dando click en este enlace.
Dirección: Raúl Campos
Guión: Raúl Campos, Octavio Hinojosa y Félix de Valdivia
Con: Octavio Hinojosa, Alfonso Borbolla, Maya Zapata, Mónica Dionne y Hugo Stiglitz
Fotografía: Daniel Anguiano
Edición: Adrián "Cachi" Parisi
Música: Gerardo Garza "Chetes"
Compañía Productora: The Original Content Society y Olah Films
Distribuidor: Cinépolis Distribución
Fecha de estreno: México, 29 de enero de 2026.
País: México, 2025.
Duración: 109 minutos.