Creada en 1959 por Otto Binder y Al Plastino, Supergirl ha sido un personaje quien a lo largo de su existencia ha tenido diversos acercamientos y cambios tanto en el cómic (medio que le vio nacer), como en sus encarnaciones en cine y televisión. Ahora regresa a la pantalla grande, con un filme debut el cual constituye la segunda entrega del nuevo universo cinematográfico desarrollado para el sello DC por el realizador James Gunn y el productor Peter Safran.

Las adaptaciones cinematográficas de videojuegos muchas veces fallan al momento de tratar de capturar la esencia de su fuente original.Silent Hill y Five Nights at Freddy’s no logran recrear las atmósferas de suspenso de sus respectivos juegos; Super Mario Galaxy es un mero gameplay con exceso de fanservice y un nulo argumento; Assassin’s Creed y Mortal Kombat: Aniquilación se alejaron mucho del concepto y terminaron por ser bodrios aburridos y totalmente olvidables; y así un largo etcétera.
Afortunadamente, no es el caso de Exit 8 (Japón, 2025), inspirada en el videojuego creado por el desarrollador Kotake Create. La premisa de aquel gameplay sencillo el cual metía al jugador por un pasillo con reglas simples para avanzar: si nota alguna anomalía en el pasillo, debe regresar por donde vino. Si no hay ninguna anomalía, puede seguir adelante y continuar hasta encontrar la salida 8 para abandonar el lugar. A partir de esa base tan sencilla, la experiencia resultaba intensa y por ratos exasperante, pero también efectiva.


La primera escena del nuevo largometraje de
Sin exagerar, la obra de 
¿Qué es lo que nos queda cuando el grupo que nos define se rompe? En su más reciente largometraje, Nancy Cruz entrega una pieza intensa pero a la vez melancólica.
Alfonso (
Cuando escucho discursos autoritarios, discriminatorios y excluyentes, contrarios a los principios de derechos humanos, siempre me viene a la mente la misma pregunta: ¿Acaso quienes promulgan estas ideas no se dan cuenta de que esos derechos que quieren anular pueden, en algún momento, afectarlos también? ¿O es que acaso creen ciegamente que nunca estarán en una situación donde sus propias garantías fundamentales se vean vulneradas? Existe una especie de miopía selectiva en quienes apoyan la restricción de libertades, asumiendo que el "garrote" del Estado siempre golpeará a otros, y jamás a ellos mismos.


Fátima Varinia tenía 12 años; le gustaba cantar y tenía toda una vida por delante, antes de que la violencia sistémica se cruzara en su camino. Este documental no sólo narra un crimen, rescata la identidad de una niña y el dolor que su partida sembró en su familia y en la comunidad de Lupita Casas Viejas, en Lerma.
