A veces, como especie nos sentimos superiores a la naturaleza y escogemos de mascotas a las criaturas más sorprendentes posibles sin medir las consecuencias que nuestros actos pueden conllevar en ellas. Desde perros rabiosos en busca de sangre (Cujo; Teague, 1984), cocodrilos furiosos en las coladeras rechazados por sus dueños (Alligator; Teague, 1980) hasta ratas asesinas lideradas por una más inteligente dispuestas a dar una lección a los humanos de malas conductas (¡Escalofrío!; Mann, 1971). Al final, la madre naturaleza siempre nos enseña una lección, aunque muchas veces sea por la mala.
En esa sintonía de cinta serie b donde los animales o se rebelan ante el abuso o enloquecen debido al descuido de sus propietarios, se encuentra Primate (Estados Unidos - Reino Unido - Canadá - Australia, 2025) de Johannes Roberts, el la cual un chimpancé de nombre Ben se vuelve rabioso y desata una sangrienta y violenta venganza en contra de quienes lo tenían en cautiverio y lo trataron como su familia. Todo esto con un toque especial: no hay efectos especiales, solamente prácticos para crear la matanza de este peculiar animalito que pasa de ser todo amor a toda violencia.


Entre las nuevas voces del cine contemporáneo, sin duda la de los hermanos Safdie ha llamado la atención en sobremanera. Tomando vuelo desde el 2017 con
En 1997, el director y productor peruano Luis Llosa (El Especialista, 1994), lanzaba una película de bajo presupuesto, estelarizada por actores quienes apenas comenzaban sus carreras, al lado de uno que otro más experimentado. Su título fue Anaconda, donde Jennifer Lopez, Ice Cube y hasta Jon Voight se enfrentaban a dicha serpiente del Amazonas cuando un pequeño equipo de documentalistas intentaba capturar la vida de un pueblo originario de la zona. Sin ser algo memorable, la cinta se convirtió en un clásico de culto que incluso generó una franquicia bastante mediocre pero que de tan absurda y de pena ajena, resultaba divertida.
Por: Aurora Cuevas / Francisco Javier Quintanar Polanco
Después de haber debutado en el año 1999, no cabe duda de que Bob Esponja se ha colocado como un referente de la cultura pop para toda una generación. Muy querido por muchos por su inocencia y peculiar risa, odiado por otros que lo consideran un personaje que raya en la estupidez exacerbada de lo que un cartoon puede permitir, el legado de Esponja, creado por el educador y animador de ciencias marinas Stephen Hillenburg (quien tristemente falleció en el 2018) continúa creciendo y nuevamente, posterior a un par de proyectos que tropezaron bastante, llega a la pantalla grande con una nueva aventura donde la piña debajo del mar queda muy atrás.
Recopilación: Aurora Cuevas Trejo / Francisco Javier Quintanar Polanco