Los mejores y peores filmes internacionales del 2025 acorde a la crítica especializada

Recopilación: Aurora Cuevas Trejo / Francisco Javier Quintanar Polanco

El 2025 se ha ido. Así que es momento de conocer las películas más memorables (y algunas de las más olvidables) que nos dejó, en opinión de investigadores, periodistas y críticos especializados.

Y empezamos con los mejores filmes internacionales...

Rafael Aviña

Investigador y crítico cinematográfico. Columnista del diario La Jornada, y de la página web del Festival Internacional de Cine de Morelia. Programador y presentador de los ciclos de cine mexicano que se celebran los martes a las 18:00 horas en la Cineteca Nacional de Xoco.

El agente secreto (O Agente Secreto, Brasil - Francia - Países Bajos - Alemania, 2025) de Kleber Mendonça Filho.

Un Simple Accidente (It was just an accident / Yek tasadof–e sadeh, Irán - Francia - Luxemburgo, 2025) de Jafar Panahi.

Nueva ola francesa (Nouvelle Vague, Francia, 2025) de Richard Linklater.

Padre, madre, hermana, hermano (Father Mother Sister Brother, Estados Unidos - Italia - Francia - Irlanda - Alemania, 2025) de Jim Jarmusch.

Una batalla tras otra (One Battle After Another, Estados Unidos, 2025) de Paul Thomas Anderson.

El agente secreto de Kleber Mendonca Filho, es un fascinante retrato sobre la memoria, que desde un vibrante thriller político que bebe tanto de Costa Gavras como de Brian De Palma, plantea una profunda reflexión sobre el ayer y la inconciencia social del presente, al tiempo que se trastoca en una alegoría acerca del propio espectáculo cinematográfico y su arrastre popular. Un simple accidente de Jafar Panahi, fábula moral devastadora que pasa de la comedia negra al drama social y al thriller político de una manera tan natural como sorprendente para realizar una crítica sutil a medio camino entre la propia e irónica obra de Panahi (Esto no es una película, Taxi Teherán), el humanismo de Majid Majidi (Baran, Los hijos del sol) y la caídas morales y asfixiantes de Asghar Farhadi (El viajante, El héroe). 

En Nueva ola francesa Richard Linklater recrea el rodaje de Sin aliento (1959) y la trascendental y original presencia de Jean Luc Godard y otros creadores de la nouvelle vague (Truffaut, Chabrol, Varda y más). Más allá del homenaje o el “detrás de cámaras” de aquel instante irrepetible, destaca la fascinación de un realizador que entiende las consecuencias del tiempo y su impacto en el presente. Padre, madre, hermana, hermano es Jim Jarmusch en todo el esplendor de su humor melancólico y su sensibilidad emocional para retratar las relaciones familiares de una sociedad condenada al fracaso y al abandono. 

Finalmente, Una batalla tras otra de Paul Thomas Anderson es un relato libertario sobre la búsqueda de justicia social con resonancias de fantasía distópica y cotidiana. Ácida sátira política que utiliza el humor negro y una violencia explosiva para plantear el horror fascista de la era Trump. Buddy movie o película de pareja-dispareja ejecutado con una maestría, libertad y un vigor que sorprende.

 

Humberto Almonte

Productor de cine y tv dominicano. Co-fundador del Festival de Cine de Moca, Co-fundador de la Muestra de Cine de Santo Domingo. Ha sido jurado del Festival de Cortos con Celulares de la Vicepresidencia de la República, del Festival del Minuto del Agua, del Festival de Cine Global, del Festival Minuto y Medio de Violencia Machista, del Festival de Cine Fine Arts, de los premios Iris de la

Asociación de Mujeres de Cine –AMUCINE-, Festival del Minuto Trata de Personas, La Semana Más Corta, y además curador del  Festival Internacional de Cortos Libélula Dorada y del Festival de Cine Global Dominicano. Miembro de la Comisión Dominicana de Selección Fílmica (CDSF) 2019 de la Dirección General de Cine (DGCINE) y actual votante de los Golden Globes. Ejerce la crítica de cine en el periódico digital La Revista Diaria, y en medios de comunicación internacionales.

La cosecha 2025 trae una cantidad de obras que pueblan la pantalla de sensaciones y emociones de todo tipo por el cuidado que ponen algunos realizadores en su factura y en la veracidad de su discurso dramático. Esta selección, como cualquier otra, refleja nuestra visión cinéfila y analítica lejos de cualquier intento de categorizar, jerarquizar sus puestos o darle una numeración a la creación cinematográfica presentada aquí. Ni Jafar Panahi, Kleber Mendonça Filho, Yorgos Lanthimos, Richard Linklater, o el resto de los realizadores cuyas películas nombro aquí, necesitan valoraciones numéricas o de cualquier tipo. Es por lo que nosotros nos atenemos a respetar esas visiones para esta lista aleatoria de películas del 2025. 

Valor sentimental (Sentimental Value, Noruega - Francia - Alemania - Dinamarca - Suecia - Reino Unido, 2025) de Joachim Trier.

El noruego Trier se sumerge en las profundas aguas de las relaciones familiares para entregarnos un buen narrado drama de gran densidad psicológica al centrarse en el triángulo de Gustav y sus hijas Noa y Agnes. En Sentimental Value se dan cita el cine dentro del cine o puesta en profundidad, el teatro, los afectos, los desafectos, el nazismo y las visiones estéticas en el campo minado de la familia. 

Bugonia (Estados Unidos-Corea del Sur-Irlanda, 2025) de Yorgos Lanthimos.

Bugonia del griego Lanthimos es una obra que desliza una mirada crítica e irónica sobre las bases de la mentalidad de los creyentes en conspiraciones, pero a su vez, hunde su dedo en las llagas de la sociedad, desde el corporativismo empresarial desbocado hasta el cambio climático. Todo eso, desde el particular sentido del humor y la visión cinematográfica del creador griego.  

If I Had Legs I'd Kick You (Estados Unidos, 2025) de Mary Bronstein.

Asistimos a la tormenta perfecta y a la demolición de la vida de Linda, acosada, valga la redundancia, por la vida y sus circunstancias en una soledad que no encuentra un solo punto de apoyo sólido.  If I Had Legs I'd Kick You y Bronstein avanzan hacia un final que podemos adivinar o no, en una espiral descendente sin concesiones en una ilustración compleja e intensa emocionalmente de cómo se va desmantelando segundo a segundo la existencia del ser humano. 

La voz de Hind Rajab (Sawt al-Hind Rajab, Túnez - Francia - Estados Unidos - Reino Unido- Italia - Arabia Saudí - Chipre, 2025) de Kaouther Ben Hania.

Durísimo recordatorio de la tragedia de una niña palestina que representa parte por el todo de un lugar particular llamado Gaza. Ben Hania bien pudo decantarse por el panfleto, el buenismo o el discurso populista, pero en vez de eso, estructura una narrativa sensible y bien articulada que conmueve por su sinceridad. 

Springsteen: Música de ninguna parte (Springsteen: Deliver Me From Nowhere, Estados Unidos, 2025) de Scott Cooper.

La película nos presenta la creación de la obra artística desde las tormentosas luchas en el alma humana, donde la música es el instrumento catártico del artista para enfrentarse a sus demonios. Más allá de las melodías de Springsteen asistimos a las imágenes y los sonidos de un proceso personal, de un filtro desde donde emergen las obras de arte, que es desde los rincones tenebrosos del espíritu humano. 

Little Amélie (Amélie et la Métaphysique des tubes, Francia - Bélgica, 2025) de Mailys Vallade, Liane-Cho Han Jin Kuang.

Esta animación francesa no se limita a trazar el proceso de desarrollo de una niña desde su nacimiento hasta los dos años de edad, sino que lo hace con una precisión, un detalle y una expresividad cargada de sensibilidad. La evolución y la formación de la personalidad de Amélie se nos presentan bajo el marco de una hermosísima y delicada animación además de la arquitectura dramática, profunda y efectiva que posee. 

Nueva ola francesa (Nouvelle Vague, Francia, 2025) de Richard Linklater.

Detrás de esta comedia acerca de uno de los grandes del cine mundial como lo es Jean-Luc Godard, se esconde, no solamente un homenaje a su figura y sus aportes, sino un ejercicio de cinefilia o amor al cine que emociona al espectador común, al analista de cine y a los cinéfilos de hueso colorado. En su aparente falta de pretensiones asistimos a una disección de una forma de hacer y entender el cine. 

Un Simple Accidente (It was just an accident / Yek tasadof–e sadeh, Irán - Francia - Luxemburgo, 2025) de Jafar Panahi.

La paradoja o digamos la suerte nuestra al acceder a una nueva película de Panahi, es volver a encontrarnos con el narrador de grandes dotes que es capaz de situar a sus personajes en un determinado contexto social, que a su vez, están construidos sin vacíos estructurales y que vayan, desde sus emociones hasta una posición política, sin caer en extremismos o acartonamientos. Todo eso es lo que ha vuelto a lograr en Un Simple Accidente.

El agente secreto (O Agente Secreto, Brasil - Francia - Países Bajos - Alemania, 2025) de Kleber Mendonça Filho.

Un gran fresco donde el realizador conjuga la represión y el ambiente ominoso de la dictadura brasileña en los años 70 con una cierta dosis de realismo mágico, en este thriller que va desde una atmósfera opresiva a lo absurdo, manteniendo la coherencia narrativa. El Agente Secreto es una mirada incisiva dentro de la vida de un régimen político cuya mayor obsesión era impedir cualquier resquicio de libertad.  

The Magnificent Life of Marcel Pagnol (Marcel et Monsieur Pagnol, Francia - Bélgica - Luxemburgo, 2025) de Sylvain Chomet.

Una revisión de la trayectoria del dramaturgo, novelista y cineasta frances Marcel Pagnol, que acude a la animación, cuyo hermoso estilo enriquece enormemente la trama que nos trae nuevamente la figura de Pagnol a nuestras pupilas. Toda esa orfebrería técnica está recubierta de un velo nostálgico para crear o más bien recrear la atmósfera en que se desarrolló el ejercicio creador de este personaje inclasificable. 

 

Jonathan Eslui

Periodista, Crítico y RP especializado en cine

Instagram / X: @JonathanEslui

  1. La hermanastra fea (Den stygge stesøsteren, Noruega - Polonia - Suecia - Dinamarca, 2025) de Emilie Blichfeldt.

Drama y terror se mezclan en esta reinvención de la historia clásica de La Cenicienta, que muestra en tono de horror corporal los sacrificios y métodos inhumanos a los que se somete una joven en nombre de la belleza.

  1. Nueva ola francesa (Nouvelle Vague, Francia, 2025) de Richard Linklater.

 Carta de amor al cine clásico que recrea a la perfección una época dorada en la historia de la cinematografía francesa, mientras muestra cómo puede sufrirse un rodaje y el proceso de un genio para darle forma a una obra maestra.

  1. Una batalla tras otra (One Battle After Another, Estados Unidos, 2025) de Paul Thomas Anderson.

La película más reciente del cineasta californiano es una comedia con elementos de intriga y acción que tiene un fuerte espíritu revolucionario, resulta además en una suerte de crítica a la actual sociedad estadounidense.

  1. Hamnet (Estados Unidos - Reino Unido, 2025) de Chloé Zhao.

Una de las películas más conmovedoras del año, presenta una historia sobre la pérdida y las formas de afrontarla, incluyendo al arte. Cuenta con una de las mejores actuaciones del 2025, a cargo de la talentosa Jessie Buckley.

  1. Frankenstein (Estados Unidos - México - Reino Unido, 2025) de Guillermo del Toro.

El connacional nos entrega una emotiva y poderosa historia sobre padres e hijos a través de su reinvención de la famosa novela escrita por Mary Shelley, a cuya historia le inyecta una nueva vida y le otorga un nuevo significado en la pantalla grande.

 

Gerardo Gil Ballesteros

Lo bueno, lo malo y lo que me da igual.

Sin caer en el lugar común, ese puerto seguro de la redacción periodística, sobre todo en medio de fechas decembrinas que rebosan de recuentos y análisis fílmicos, 2025 fue un año hasta cierto punto atípico. Por un lado, hubo blockbusters que como ya es costumbre fracasaron con la indignidad acostumbrada, pero en el otro extremo, hubo películas que sin publicidad exagerada de por medio, conquistaron audiencias que no solían ser su nicho de consumidores de palomitas y vaso grande de refresco en medio de huecos argumentales.

Resulta - con todo y las prisas por la entrega- hacer un recuento de los daños y al final, uno trata de adornarse un poco. ¿Cómo decía la frase? gusto es destino, o algo así. 

Ahí va mi lista, pues:

Fue solo un accidente (It was just an accident / Yek tasadof–e sadeh, Irán - Francia - Luxemburgo, 2025) de Jafar Panahi.

Precedida por una condena carcelaria - en ausencia- de parte del gobierno de Irán al director, que ha hecho promoción en varios lugares a nivel internacional del filme, vemos un melodrama político con tono del absurdo por momentos a Becket, pero que en el momento preciso se pone serio, formal. Incluso trágico. Impecable el ritmo de tensión que maneja, sin olvidar el recurso del escape humorístico y personajes que desarrollan capas, matices, que aun en su condición de víctimas, no logran la total empatía con el espectador. Valiente además en su posición política.

Bugonia (Estados Unidos - Corea del Sur - Irlanda, 2025) de Yorgos Lanthimos.

Es increíble como en la miasma norteamericana pudo caber en una historia de origen extranjero - al final el filme es un remake de uno surcoreano, Save the green planet!), porque en el más reciente trabajo del cineasta griego vamos de una comedia paródica, muy dura sobre dos polos: la basura blanca y lo frío del capitalismo duro, con su reflexión social, para ir hacia un asunto inclasificable a nivel genérico de Ciencia Ficción con todo y su reflexión ética. Es claro que el director tiene un tono y un estilo, en el que prevalecen los personajes esperpénticos, rugosos, que maneja un tono de cuento al estilo Grimm, en esta ocasión recurre a sus trucos de mago, pero el cine se siente mucho más fresco que lo que la mayoría de la industria ofrece. Ojalá y no se lo acabe robando el mainstream

Frankenstein (Estados Unidos - México - Reino Unido) de Guillermo del Toro.

Debate innecesario, pseudo intelectual, si el confeso adicto a las tortas ahogadas, recurre a sus consabidos monstruos para desarrollar el relato de Mary Shelley. Porque el filme, que presentó la oscura Netflix, es una estilizada, profunda reflexión sobre la compleja relación filial, el perdón y la ética ante la religión y la ciencia. Del Toro, hace suya la historia de Shelley y es una de las versiones más profundas y conmovedoras del clásico literario. Melancólica historia sobre la condición humana de la soledad, primera prueba de humanización del monstruo. Imperdible.

Eddington (Estados Unidos - Reino Unido - Finlandia, 2025) de Ari Aster.

Qué bueno que no le fue digamos bien, en la taquilla. Comprueba que no solo hay una crisis creativa en la industria mainstream, sino también en las mediocres aspiraciones de un público rebosante de easter eggs y perros Krypto. Porque el filme, es un western esperpéntico de la actualidad norteamericana, en medio de la Era Trumpista de retroceso a la estupidez y la idea de rebaño que se refleja en medio de temor colectivo. En algún sentido, Eddington, puede ser la más honesta evolución o adaptación del western a los tiempos actuales. Si el género, como dice la teoría, se ha adaptado a los tiempos, vemos entonces un patético desengaño con pseudo antihéroes, más equivocados y confundidos que cualquier cowboy de pacotilla. La película, es una patada en la espinilla para las buenas conciencias blancas. Goza de momentos de un sentido del humor rugoso, descompuesto y contiene a Pedro Pascal, el nuevo superstar de Hollywood. Además la dirección de Aster, logra comprobar que Joaquin Phoenix conserva su liderazgo como el labio leporino más expresivo de la industria.

Valor sentimental (Sentimental Value, Noruega - Francia - Alemania - Dinamarca - Suecia - Reino Unido, 2025) de Joachim Trier.

En una de esas, estamos ante un filme que se vuelve la infaltable entre las nominadas de la próxima temporada de premios. El filme, es una profunda reflexión sobre lo que puede ser la creación artística, sin que falte su doloroso proceso. Una historia de perdón filial, con una clara definición al melodrama, pero sin un gramo de exceso. Los personajes, sobre todo el interpretado por Stellan Skarsgard, tienen capas pero también una discreta sabiduría. Hay una discreción poética, contención digamos, que habla del compromiso en la dirección de Trier. 

¿De lo peor del cine? Pocas sorpresas, por supuesto la funada Blanca Nieves (Snow White, Estados Unidos, 2025) de Marc Webb, se merece su enorme tropiezo, sobre todo por hacer caso a las disque multitudes babeantes de políticamente correctos, que trazaron la ruta desde el principio y ahí están los resultados. Y Tron: Ares (Estados Unidos - Canadá - Nueva Zelanda, 2025) de Joachim Rønning. Ni que decir, parte de un clásico malo, una segunda parte peor, ambas por su ritmo lento y pretensión en la Ciencia ficción que no aporta ningún elemento nuevo a la saga. El tropezón solo fue sorpresa para Disney, porque desde el principio la idea fue mala.

Y así esta lista del 2025, mucho ruido, pocas nueces.

 

Alejandra Lomelí

Periodista y crítica cinematográfica. Escribo en Revista Cameo y Clímax en Medio. Votante Internacional Golden Globes y seleccionada Talent Campus del Festival Internacional de Cine de Guadalajara en 2013. Puedes seguirme en mis cuentas de Instagram @aura_aleja y @elcinequesoy, Facebook, TikTok y X donde publico recomendaciones, opiniones y entrevistas. Ocasionalmente, hago colaboraciones con el canal “Cinema Rex” y en el programa “Actuales, Clásicos y Engendros”. Profesora por asignatura en Observatorio Centro de Estudios Cinematográficos, Tijuana, Baja California. He sido editora, reportera y crítica de cine para diversos medios de comunicación especializados en cine y cultura. 

Las películas que elegí como las mejores del 2025 representan una pequeña selección de las propuestas que, desde mi punto de vista, definieron el año cinematográfico. Encontré que las obras que me impresionaron fueron aquellas que buscaron reinventar la narrativa mediante estructuras alejadas de las convenciones, desarrollando historias desafiantes sobre el trauma, el talento, los mitos y los dilemas existenciales. 

Sé que este ejercicio, impulsado por CineNT, nos invita también a reflexionar sobre las peores películas que llegaron a cartelera; sin embargo, en mi caso preferí centrarme únicamente en las mejores propuestas internacionales y nacionales. En un año en que enfrenté algunos contratiempos personales, fui particularmente selectiva con las películas que vi en salas de cine. Aun así, me sorprende haber reunido una lista de más de 20 títulos favoritos, de las cuales para este recuento seleccioné 6 largometrajes internacionales y 3 mexicanos. 

Antes de continuar, algunas aclaraciones: solamente consideré películas de 2025, por lo tanto, no hay ninguna del año 2024 estrenada en los últimos doce meses. También me gustaría remarcar que este es tan solo un pequeño corte del que será mi Top definitivo que publicaré en mis redes sociales. Y, finalmente, siguen un orden alfabético y NO de preferencia. 

  • Blue Moon (Estados Unidos - Irlanda) de Richard Linklater

Linklater elabora una meditación sobre la trascendencia del artista en una pieza de vocación teatral, tan disfrutable como melancólica. Retrato de una época de trasformación cultural y aguda exploración de la complicidad creativa, Blue Moon se erige como una obra mayor en su filmografía y una de las mejores actuaciones de Ethan Hawke

  • La Grazia (Italia) de Paolo Sorrentino

“¿A quién pertenecen nuestros días?”, se pregunta el personaje de Anna Ferzetti en una de las escenas iniciales de La Grazia, una interrogante que reverbera a lo largo de sus hermosos 133 minutos de metraje. Una película que habla del amor, la vida, el recuerdo, la muerte y el olvido para ofrecer una de las experiencias más conmovedoras y profundas sobre el peso y la ligereza de la existencia, coronada una actuación antológica de Toni Servillo. Paolo Sorrentino haciéndole honor al título: en estado de gracia absoluta.

  • Lo Siento, Cariño (Sorry Baby, Estados Unidos - España - Francia) de Eva Victor

Victor fue la revelación absoluta de 2025 con Lo siento, Cariño, película que escribe, dirige y protagoniza. A través de una estructura fragmentada, nos acerca desde un punto de vista poco habitual a las secuelas de una agresión sexual, evitando el dramatismo y recurriendo a toques de humor negro que subrayan que el trauma nunca es una línea recta.

  • Marty Supremo (Marty Supreme, Estados Unidos - Finlandia) de Josh Safdie

Fue la experiencia más frenética que experimenté frente a una pantalla. Josh Safdie ofrece una radiografía oscura y vertiginosa de las profundas grietas del sueño americano en la Nueva York de la posguerra, apoyándose en un personaje que es a la vez un diamante en bruto y un ser despreciable, obligado a enfrentarse a sus propias circunstancias. Con un Timothée Chalamet magistral, el regreso de Gwyneth Paltrow, la poderosa actuación de Odessa A’Zion y la bellísima fotografía de Darius Khondji, la película reúne suficientes virtudes que resultan imposibles de ignorar.

  • Pecadores (Sinners, Estados Unidos - Australia - Canadá, 2025) de Ryan Coogler.

Coogler fusiona de manera deslumbrante géneros como el noir, el musical y el drama sureño para dar forma a una inesperada película de vampiros en una fantasía de terror pulp al ritmo de blues. Con Michael B. Jordan ofreciendo una interpretación extraordinaria en un doble rol protagónico como los gemelos Smoke y Stack, la película ofrece una lectura singular del racismo y de la mitología vampírica. La exquisita fotografía de Autumn Durald, la imponente banda sonora de Ludwig Göransson y un elenco sólido completan la experiencia.

  • Valor sentimental (Sentimental Value, Noruega - Francia - Alemania - Dinamarca - Suecia - Reino Unido, 2025) de Joachim Trier.

Trier elabora un ejercicio casi meta sobre el cine como reconciliación, sanación y redención. Con un título de peso tanto literal como figurativo, la película reúne a un elenco que ofrece algunas de las interpretaciones más vibrantes del año al servicio de un relato de extrema complejidad emocional. Además, cuenta con uno de los prólogos más hermosos que he visto en el cine reciente.

 

AJ Navarro

Licenciado en Ciencias de la Comunicación egresado de UNITEC Campus Marina-Cuitláhuac. Colaborador y analista de cine y series en medios como Pólvora, CineNT, Cinema Anesma y SilverGeek. Tres veces votante internacional en los Globos de Oro. Miembro del Jurado en las ediciones XX y XXI del Festival Macabro, así como de la XI edición del Festival Feratum y la XVIII edición del Festival Internacional de Cortometrajes Shorts México.

Top 5 Cine Internacional:

Hamnet (Estados Unidos - Reino Unido, 2025) de Chloé Zhao.

Después de desviarse un poco de su camino como cineasta minimalista e independiente, Zhao regresa a eso que la hace especial. Tomando como base la novela de Maggie O’Farrell, coguionista del proyecto, y con el apoyo de un par de histriones bárbaros como son Jessie Buckley y Paul Mescal, ahondamos en un relato que nos recuerda que incluso la peor de las tragedias puede inspirar algo bello. Con uno de los finales más emotivos en años y una estética hermosa, sin duda una gran cinta.

Fue solo un accidente (It was just an accident / Yek tasadof–e sadeh, Irán - Francia - Luxemburgo, 2025) de Jafar Panahi.

Hablar de Panahi es hablar de un cineasta arriesgado, retador, atrevido. Rechazado (y buscado) por su propio país, Irán, al no ceder ante las presiones del régimen, el cineasta crea un relato poderoso acerca del conflicto que existe en su propia nación entre aquellos que ejecutan ciegamente la autoridad y quienes sufren las consecuencias de ello. Oscilando entre el drama y por momentos, la comedia, Fue solo un accidente nos recuerda que incluso el perdón puede no ser suficiente para sanar las profundas heridas de las personas, mucho menos de una nación. Memorable.

La única opción (No Other Choice / Eojjeolsuga eobsda, Corea del Sur, 2025) de Park Chan-wook.

Corea del Sur sigue creando historias que provocan. Esta vez le toca a Park Chan-wook, aquel reconocido director de la Trilogía de la Venganza, entra ahora en los rumbos de la comedia negra y ácida que a la par sirve de crítica a la mentalidad capitalista y voraz del mundo. Con un Lee Byung-hun que muestra sus tablas actorales más allá del Juego del Calamar, este retrato de la voracidad, la competencia y los límites a los que uno puede llegar por mantener su estatus, nos recuerda que a veces la única opción para sobrevivir puede ser demasiado drástica.

Resurrección (Kuangye shidai, China - Francia - Estados Unidos, 2025) de Bi Gan.

Si bien los proyectos de este director chino no suelen ser del gusto de toda la audiencia, es innegable la mano y visión artística que tiene. Siguiendo lo creado en Largo viaje hacia la noche, Resurrección nos muestra el poder y magia del cine a través de una historia ubicada en el futuro donde la humanidad ya no puede soñar y aquellos que lo hacen, son prófugos. A través de una cinta que explora los sentidos y la historia del cine mismo, el cineasta chino crea una de las más grandes obras de arte que se puedan ver, vivir y sentir en todos los sentidos. Hermosa.

Valor sentimental (Sentimental Value, Noruega - Francia - Alemania - Dinamarca - Suecia - Reino Unido, 2025) de Joachim Trier.

Trier vuelve a las andadas con una dupla memorable. Trabajando nuevamente con su musa, Renate Reinsve, que une fuerzas histriónicas con el sueco Stellan Skarsgard, Valor sentimental explora la relación rota entre un director de cine, patriarca de familia pero un tanto ausente, y su hija, una actriz que ha tenido que luchar por ganar su espacio, encuentran en el arte la forma de curar sus heridas. Con interesantes simbolismos y poderosas actuaciones, es una historia que nos recuerda que el hogar de uno puede estar quebrado, pero siempre puede ser resanado.

 

Armando Navarro

Periodista, escribe sobre cine, arte y literatura. Colabora en Revista Purgante y es editor en Kinema Books.

X @armandoasis

Mátate, Amor (Die My Love, Estados Unidos, 2025) de Lynne Ramsay.

Ramsay no romantiza la maternidad como un estado de paz y alegría obligatorio, sino que exhibe las consecuencias depresivas de la soledad y la falta de comunicación. Filme devastador sobre los cambios que metamorfosean la existencia, para bien o mal.

Lo siento, cariño (Sorry, Baby, Estados Unidos, 2025) de Eva Victor.

La potencia de su discurso está precisamente en la sutileza que despliega para narrar un trauma del pasado que regresa de pronto, inesperado. La actriz francoestadounidense Eva Victor escribe, dirige y actúa en esta tremenda ópera prima que irradia honestidad en su ameno naturalismo. 

Bugonia (Estados Unidos - Corea del Sur - Irlanda, 2025) de Yorgos Lanthimos.

En este inquietante híbrido de ciencia ficción y humor negro (remake además, de la alocada Save The Green Planet! (Jang Joon-Hwan, 2003), Lanthimos utiliza su retorcido alegato para dejar en claro que el ser humano es una plaga y que la única cura viable es el exterminio; en esos hermosos minutos finales, de una belleza estética casi pictórica, el remate llega y nadie tiene tiempo de publicarlo en Instagram.

Fue solo un accidente (It was just an accident / Yek tasadof–e sadeh, Irán - Francia - Luxemburgo, 2025) de Jafar Panahi.

Panahi filma desde la entraña, desde la rabia. Aquí estamos ante una modesta obra maestra, que lleva a una profunda reflexión sobre las contradicciones de la naturaleza humana. Cine político de primer nivel, su narrativa no es ajena al entretenimiento y al final, genera más preguntas que respuestas. El trauma insuperable, el dolor de ser perseguido. Con uno de los desenlaces más enérgicos en la historia del cine reciente. 

Haz que regrese (Bring Her Back, Australia, 2025) de Danny Philippou y Michael Philippou.

Desde los primeros minutos, la atmósfera siniestra incomoda en este cuento que explora las tribulaciones de la infancia y el dolor de la pérdida. Superior al trabajo anterior de los hermanos Philippou, es un ejemplo de las intenciones serias del cine de género, no solo capaz de engordar la taquilla, sino de conseguir inusitados logros artísticos, por medio del horror y el sadismo.

Valor sentimental (Sentimental Value, Noruega - Francia - Alemania - Dinamarca - Suecia - Reino Unido, 2025) de Joachim Trier.

Con evidentes ecos al cine de Ingmar Bergman, Joachim Trier ofrece la ríspida relación de dos hijas y su padre, un cineasta que busca redención por medio del arte. Renata Reinsve y Stellan Skarsgard merecen todos los premios posibles en este drama familiar que confirma a su director como una voz imprescindible de la escena cinematográfica actual, predicador, sin duda, de un cine rebosante de emociones. 

If I Had Legs I’d Kick You (Estados Unidos, 2025) de Mary Bronstein.

Estrenada en el Festival de Sundance, es un descenso a los infiernos del aislamiento y la demencia, en medio de una crisis maternal en donde todo se derrumba. Una intensísima Rose Byrne aparece como la madre con un psique al borde del colapso, en este relato de la productora A24 que sigue rastreando en los recovecos de la condición humana. Angustia y desesperación hechos cine de final incierto, que recuerda mucho a Después de hora (After Hours, Martin Scorsese, 1985).

 

Francisco Javier Quintanar Polanco

Docente, locutor, crítico y periodista cinematográfico. Comunicólogo por parte de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. A lo largo de casi 30 años ha escrito sobre cine, música y cómics para diversos diarios, revistas, sitios web y programas radiofónicos. Ha sido jurado para diversos festivales cinematográficos y eventos, tales como la MECyF; el Festival MACABRO, el Festival Pantalla de Cristal, el Festival FERATUM, Shorts México y el Mañana Film Fest. Actualmente es Coordinador Editorial en el portal CineNT, y colabora para Cinema Anesma, Revista Cameo y En Escena México. Desde el 2023, es integrante de los votantes de la prensa internacional para la asociación que anualmente elige a los nominados y ganadores de los premios Golden Globes.

Esta es mi selección personal de los que considero los cinco mejores filmes que pude ver en el año que se fue. Desde luego hubo muchos más, pero por los lineamientos de este listado, me quedo con este puñado que les enumero en estricto orden alfabético:

Dead Man's Wire (Estados Unidos, 2025) de Gus Van Sant.

Largometraje que marca el regreso de Van Sant a la pantalla grande tras siete años de ausencia. Y un retorno en todo lo alto, cabe decir. Con un guión de Austin Kolodney, basado en la historia real del secuestro del corredor hipotecario Richard O. Hall perpetrado por Anthony George Kiritsis en 1977 a raíz de una disputa por una propiedad de este último -la cual fue narrada previamente en el documental Dead Man's Line, cuyos directores fungieron aquí como consultores-, el realizador mezcla la comedia con el true crime y la crítica social, para relatar la lucha de un personaje decidido a llevar su causa hasta las últimas consecuencias, y  reivindicar a través de ella el rechazo y la pugna en contra de un modelo socioeconómico injusto por parte del ciudadano de a pie.

Hamnet (Estados Unidos - Reino Unido, 2025) de Chloé Zhao.

Otra que tuvo un gran regreso este año fue la cineasta de origen chino tras su no muy afortunada incursión en el cine industrial con Eternals (2021). Adaptando la novela del mismo título escrita por Maggie O'Farrell (con quien trabajó el argumento), Zhao elabora una ficción donde se acerca a la obra shakespeariana desde su aspecto más íntimo y humano, al tiempo que toma distancia (pero no prescinde) de su  naturaleza dramatúrgica, logrando un filme conmovedor que resignifica el manuscrito inmortal del Bardo de Avon, dejando manifiesta no solo su vigencia, sino las posibilidades novedosas que aún restan para aproximarse (y aproximar al público) a ella.

La hora de la desaparición (Weapons, Estados Unidos, 2025) de Zach Cregger.

En paralelo a las - muchas veces estériles - secuelas de franquicias exitosas, el cine de horror también produjo varias joyitas del género, como esta. Tras atraer la atención de los amantes del género con Bárbaro (Barbarian, 2022), Cregger regresa con un relato donde combina la oscuridad y situaciones de los cuentos de hadas clásicos con los prejuicios, miedos y paranoias de la sociedad contemporánea. A destacar una de las escenas con más cringe del cine contemporáneo (el actor Benedict Wong corriendo imparable, con ojos desorbitados y bañado en sangre) y la aportación de un nuevo personaje que se gana a pulso su lugar en la galería de seres pesadillescos del género: la tía Gladys (cortesía de la estupenda Amy Madigan).

La única opción (No Other Choice / Eojjeolsuga eobsda, Corea del Sur, 2025) de Park Chan-wook.

De la noche a la mañana, un hombre se ha quedado sin empleo. Desesperado por tratar de encontrar una fuente de sustento que le permita mantener a su familia de forma digna y holgada, su mente concibe un elaborado plan para conseguir a toda costa un puesto dentro de una empresa, que incluye quitar de su camino  -de forma definitiva- a los potenciales aspirantes que puedan contender por dicha plaza. Adaptando la novela The Ax de Donald Westlake, el cineasta surcoreano concibe una comedia negra y despiadada acerca de la meritocracia, la competitividad, la creciente automatización y la deshumanización imperantes en las sociedades subyugadas por la voluntad del mercado y el capitalismo salvaje.

Valor sentimental (Sentimental Value, Noruega - Francia - Alemania - Dinamarca - Suecia - Reino Unido, 2025) de Joachim Trier.

Trier desarrolla un complejo relato cuyo entramado se edifica sobre tres pilares: las muy laceradas relaciones afectivas entre un padre y sus hijas; el arte cinematográfico como una alternativa para abordar, lidiar y gradualmente, obtener una liberación catártica ante el dolor y el rencor que cada uno de ellos alberga; y la casa familiar donde transcurrió (y transcurre) la historia, la cual al estar tan íntimamente ligada a esos personajes, funge como una especie de tercer protagonista. Sobre esos pilares edifica un drama psicológico, en el cual sus personajes se cuestionan acerca de su pasado y sus decisiones, enfrentan las consecuencias de ambos, y se preguntan si, después de todo, existe la posibilidad de redención, de sanación y/o de una segunda oportunidad.

Y hago las siguientes menciones especiales, también por orden alfabético: Arco (Francia - Estados Unidos - Reino Unido, 2025) de Ugo Bienvenu y Gilles Cazaux, Bugonia (Estados Unidos - Corea del Sur - Irlanda, 2025) de Yorgos Lanthimos, Frankenstein (Estados Unidos - México - Reino Unido, 2025) de Guillermo del Toro, Nueva ola francesa (Nouvelle Vague, Francia, 2025) de Richard Linklater, O último azul (Brasil - México - Chile - Países Bajos, 2025) de Gabriel Mascaro, Orwell: 2+2=5 (Estados Unidos - Francia, 2025) de Raoul Peck y Sueños de trenes (Train Dreams, Estados Unidos, 2025) de Clint Bentley.

 

Elías Leonardo Salazar

Periodista, crítico y director de Cinéfilos en apuros.

Mi selección opta por ser diversa con el propósito de ampliar el interés y la conversación sobre esos títulos. Por ejemplo, la inclusión del cine documental, un género que tiende a ignorarse en los recuentos anuales. 

Fue solo un accidente (It was just an accident / Yek tasadof–e sadeh, Irán - Francia - Luxemburgo, 2025) de Jafar Panahi.

Independientemente de que toda la película vale cada segundo, basta con detenerse en dos secuencias: la inicial y el preámbulo del final (desenlace que deja helado al espectador, por cierto). En estas secuencias observamos y apreciamos el uso de la cámara para demostrar la importancia de la pausa como ritmo y del encuadre como elemento de tensión. En la primera es con un plano secuencia y en la segunda con una toma fija. Ese par de instantes, pensados y planteados con esa construcción visual, incluyendo la eliminación y la puesta en escena, transcurren de noche. La noche pesa, altera el curso de los personajes que vemos a cuadro y esa tensa oscuridad algo nos está avisando respecto a lo que viene.

Sirat. Trance en el desierto (Sirât, Francia - España, 2025) de Oliver Laxe.

El recorrido de la ilusión es también un trayecto hacia el desconcierto y el desconsuelo, hacia la desesperanza y la fatalidad. ¡Pero hay que saber contarlo! Por otra parte, dada la insistencia de Hollywood por producir historias luminosas, insistentes en finales felices, se agradece que haya apuestas por el camino opuesto. Aunque, ¿quién dice que en la desolación y el desencanto no hay una posibilidad para hallar libertad y consuelo junto a otros más? Todo depende del cristal con que se mire; el cristal de esta obra es amplio y transparente.

Soundtrack para un golpe de Estado (Soundtrack to a Coup d'Etat, Bélgica - Francia - Países Bajos, 2024) de Johan Grimonprez.

Es un documental exquisito en varios sentidos. Para los melómanos es, como escribió Sergio Huidobro, tocar el séptimo cielo. Ahora bien, no es precisamente sobre música. El jazz es el punto de partida para recorrer el uso político y maquiavélico que le dio Estados Unidos a dicho género musical para entrometerse en la independencia de países africanos con el objetivo de no ver afectados sus intereses, principalmente económicos. En materia cinematográfica, el montaje es un manjar, sobre todo porque logra construir una historia rítmica, interesante y coherente con material de archivo que enamora a cualquier periodista, historiador o investigador que tenga afinidad por los acervos.

No Other Land (Territorio Palestino Ocupado - Noruega - Dinamarca - Francia - Alemania - Bélgica) de Basel Adra, Yuval Abraham, Hamdan Ballal y Rachel Szor.

De entrada -frente a la indiferencia o temor de producciones mundiales por tocar el tema- encuentra valor en la denuncia que hace del autoritarismo y la deshumanización del Estado de Israel a través de sus fuerzas armadas en contra de la comunidad palestina asentada en Masafer Yatta. La cámara en mano dota de verosimilitud y honestidad lo que se está contando: es el movimiento latente del peligro que se corre, de la incertidumbre ante el abuso del poder y del coraje para retratar lo indeseable.

Valor sentimental (Sentimental Value | Affeksjonsverdi, Noruega - Francia - Alemania - Dinamarca - Suecia - Reino Unido, 2025) de Joachim Trier.

Vemos al personaje interpretado por Stellan Skarsgard visitando a su antiguo productor. Nota que usa bastón, que ha envejecido más de lo que imaginó, y es el vivo retrato del deterioro. Después de observarlo así, declina invitarlo para su siguiente película, misma que trae detrás el sello de Netflix. Es la metáfora de que el cine se está muriendo. 

Más adelante vemos que cambió de parecer en torno a su viejo amigo y la plataforma de streaming. Aquí Trier fija una postura como cineasta para validar al cine que quiere seguir preservando y haciendo a pesar de las plataformas y su interés industrial por confeccionar productos en lugar de películas. 

A esa postura se suma otra más: el propio personaje de Skarsgard le comenta al de Renate Reinsve que los rostros son importantes porque transmiten veracidad. Y justo eso hace Trier; la película es una sinfonía de close-ups y planos cerrados a distintas caras a lo largo de la historia, incluyendo las de personajes secundarios. Además, a cada rostro le da pausa para ser contemplado.

Y la extra:

Sisu: Camino a la venganza (Sisu: Road to Revenge, Finlandia - Reino Unido, 2025) de Jalmari Helander.

Una semana duró en cartelera comercial. Afortunados fuimos quienes pudimos ver en salas esta película de acción que bien puede ser un western moderno. Con una fusión que remite a títulos del viejo oeste, Mad Max y John Wick, el cine finlandés demuestra que sabe hacer entretenimiento de gran calidad a partir de lo más importante para sostenerse: un guion. 

Las 5 peores del cine internacional:

Superman (Estados Unidos, 2025) de James Gunn.

Otra producción de superhéroes que se respalda en la sobreestimulación visual para cubrir las deficiencias y debilidades de su dirección y de guion. Sobre el aparente discurso pro-Palestina de Gunn, ¿en realidad lo es? De haber sido así, Superman debió estar presente en la secuencia que tanto se aclama y no está; los intereses locales son prioridad. Es una película desechable más. Miren que soy perruno, pero ni ese artificio funciona en este pastiche de imágenes que no se afincan en la memoria y no dicen nada. 

El conjuro 4 (The Conjuring: Last Rites, Estados Unidos - Reino Unido - Canadá, 2025) de Michael Chaves.

Más que una película de terror, se trata de una clase de catecismo y moralidad católica. Si nos dicen que fue producida por el Comité Ejecutivo del Partido Acción Nacional (PAN), sin duda, lo creeríamos. Hay más inquietud por cimentar la doctrina y los valores de esta religión (el matrimonio, la fe, la palabra de Dios) que por contar una ingenua historia de horrores y sustos.

La máquina (The Smashing Machine, Estados Unidos - Japón - Canadá, 2025) de Benny Safdie.

Una biopic deportiva que elige el punto medio para narrar la vida del protagonista. He ahí su falla. El desarrollo se torna solemne, insípido, aburrido. Alegrías y conflictos son tratados de igual manera, por lo que no hay diferencia emocional en esos vaivenes. Si a eso le sumamos que Dwayne Johnson no transmite absolutamente nada y Emily Blunt hace hasta lo imposible para sostener los escasos picos álgidos de algunas secuencias, peor todavía. Cualquier fanático de los deportes sabe que, además, le falta pasión al deporte elegido.

La mujer del camarote 10 (The Woman in Cabin 10, Reino Unido - Estados Unidos, 2025) de Simon Stone.

Mucho se habla de películas hechas a la medida por plataformas de streaming para favorecer la distracción del espectador mientras éste hace otras cosas cuando “ve” (si acaso no verla es verla) la película. Bueno, aquí hay un ejemplo notorio de esos productos. A los cinco minutos ya se le perdió el interés y basta con sólo escuchar los diálogos (que informan prácticamente todo) para corroborar que no se ha perdido nada.

Tierras perdidas (In the Lost Lands, Alemania - Estados Unidos - Suiza, 2025) de Paul W.S. Anderson.

La propuesta visual de esta película ahuyenta al espectador. Es desgastante, agotadora. Por si fuera poco, el desarrollo es desesperante por más que Bautista haga el esfuerzo de rendir al máximo en una obra que se cae desde el comienzo.

 

Clara Sánchez

Es editora de Psiquecine / Filmarte y colabora en ULSA Radio. También trabaja como catedrática de la materia de Apreciación Cinematográfica en la Universidad La Salle y de los seminarios de Cine y psicoanálisis en la Academia de Cinéfilos.

1. Frankenstein (Estados Unidos - México - Reino Unido) de Guillermo del Toro.

¿Por qué verla? Del Toro consigue una excelsa historia personal alrededor de la paternidad construida desde la dolorosa ausencia de la madre. El pequeño Víctor se queda atrapado con la muerte de su madre, su lealtad es la que lo obliga a construir un monstruo que en la fantasía del joven médico le permitiera creer que podría resucitarla. Su hijo-creatura, fue solo un pretexto para calmar su omnipotencia, por eso, una vez que consigue darle vida, la desconoce. Liz, su cuñada, detona una rivalidad emocional entre padre e hijo, ambos buscan en ella a la madre ausente. La cinta es una reflexiva historia de amor, aceptación y duelo que se va desplegando con la deconstrucción de cada detalle majestuosamente filmado. Imprescindible verla en el cine. ¿Y la propuesta cinematográfica? Baste mencionar que será multi-galardonada en el próximo circuito de premiaciones, para muestra sus cinco nominaciones a los Globos de Oro (Mejor Película Dramática, Director, Actor, Actor de reparto y Banda sonora) y las 11 nominaciones a los Crític’s Choice Awards (Película, Dirección, Guión Adaptado, Fotografía, Actor, Actor de reparto, Dirección Artística, de Vestuario, Maquillaje, Compositor y Efectos visuales) 

2. La voz de Hind Rajab (Sawt al-Hind Rajab, Túnez - Francia - Estados Unidos - Reino Unido- Italia - Arabia Saudí - Chipre, 2025) de Kaouther Ben Hania.

 ¿Por qué verla? Esta docu-ficción es una dolorosa mirada microscópica sobre las atrocidades que viven los civiles palestinos a consecuencia del conflicto con Israel,  construída desde la voz de auxilio de la pequeña Hind Rajab, grabada por la Media Luna. La protagonista, quien se quedó atrapada dentro de un vehículo junto con su familia cuando intentaban salir ante un inminente ataque israelí, hace un llamado directo a cada uno de los espectadores implorando por el alto al fuego de esta guerra que ha afectado a 64,000 mil niños en la Franja de Gaza, según reportó la ONU en octubre del 2025. El excepcional montaje, las actuaciones y la tensión dramática son los aciertos que validan el Gran Premio del Jurado de Venecia otorgado a Kaouther Ben Hania por su comprometida denuncia. Indiscutiblemente es una historia obligada que evidencia la complicidad política y social que permiten que estos hechos sigan replicándose. 

3. Fue solo un accidente (It was just an accident / Yek tasadof–e sadeh, Irán - Francia - Luxemburgo, 2025) de Jafar Panahi.

¿Por qué verla? Esta valiente propuesta de Pahani exhibe, a través de la vivencia de un exprisionero político iraní, una crítica a los regímenes autoritarios de los que el realizador ha sido víctima por denunciar en sus cintas la represión política, razón por la que ha sido acusado de “colusión contra la seguridad nacional y por propaganda contra el sistema”. Desde la comedia, Pahani pone en tela de juicio la humanidad y el perdón como valores fundamentales. El discurso  alcanza el punto cúspide en un angustiante final abierto que cuestiona la venganza como “¿único?“ salvoconducto de la sobrevivencia frente a la opresión.

4. Valor sentimental (Sentimental Value | Affeksjonsverdi, Noruega - Francia - Alemania - Dinamarca - Suecia - Reino Unido, 2025) de Joachim Trier.

¿Por qué verla? La actuación de Stellan Skarsgård en el papel de Gustav, un indolente director de cine que prioriza su carrera sobre su familia es una razón suficiente para ver esta película que hace una profunda introspección sobre las relaciones familiares entre el padre y sus hijas. La casa familiar juega un papel central al convertirse en un personaje esencial para la reconstrucción y la resignificación de la historia de los personajes. Aquí la infancia si marca destino, pero el destino puede ser sanado gracias a la proyección de las huellas psíquicas paradójicamente, en la pantalla grande. Como su título lo dice, es una anécdota sentimental sobre el valor curativo del cine dentro del cine.

5. Padre, madre, hermana, hermano (Father Mother Sister Brother, Estados Unidos - Italia - Francia - Irlanda - Alemania, 2025) de Jim Jarmusch.

¿Por qué verla? Esta trilogía hace una análisis íntimo de la forma cómo se entretejen los vínculos familiares. En la primera historia el énfasis está en el padre, en la segunda en la madre y en la última en dos hermanos que enfrentan el duelo por la pérdida de sus progenitores. Mediante diálogos breves y un particular montaje, el espectador va develando, junto con los protagonistas, las memorias del pasado que han construido directa o indirectamente su identidad. Así, el realizador examina los límites de la fragilidad humana, desde los secretos, las mentiras y las lealtades. El resultado es una reflexión psicológica sobre el deber ser familiar y su impacto en la construcción de la individualidad. 

 

Araceli Tario

Neuropsicóloga y apasionada del cine. En 2012 crea Cinematario Reviews, un espacio independiente dedicado a la divulgación y el análisis fílmico nacional e internacional. Nació como un blog de reseñas escritas, el cual en 2016 evolucionó hacia el formato de video. Con más de 100 artículos publicados y un canal de YouTube que supera los 250 videos, Cinematario Reviews ofrece cada semana una mirada analítica a través de entrevistas, coberturas, conversatorios y un enfoque especial en el cine alternativo.

El criterio para las listas de lo mejor del cine en 2025 incluyen largometrajes que se consideran de relevancia psicológica y/o psicosocial así como de valores cinematográficos. Los títulos considerados son todos los estrenos (ya sea de manera comercial o en festivales) que se tuvo oportunidad de ver en salas de cine durante el año por lo que se pueden incluir producciones de años anteriores. 

El pastel del presidente (Mamlaket Al-Qasab, Irak - Qatar - Estados Unidos, 2025) de Hasan Hadi.

Ópera prima del cineasta iraquí quien también fue galardonado con la Cámara de Oro y el Premio del público en Cannes 2025 al lograr equilibrar hechos con ficción para no solo conmover sino sincerarse de lo que en 2006 significó vivir bajo el régimen y adoctrinamiento en su país liderado por Saddam Hussein y que contado desde la percepción de una niña, las reflexiones se vuelven más contundentes. Es impresionante el alcance de la visión de Hadi, la dirección es muy cinematográfica en locaciones impactantes y uso de formato para apreciar el paisaje y detalles visuales como fotografía y actuaciones así como edición y música que internan a la historia completamente en la que una niña debe cumplir el mandato de llevar un pastel a la escuela para el festejo del presidente siendo la pena de no llevarlo el de ser encarcelada aun y sea de no contar con los recursos para hacerlo.

Ciudad sin sueño (España - Francia, 2025) de Guillermo Galoe.

Galoe realiza un largometraje entrañable y vulnerable de una amistad adolescente inmerso en un contexto marginado en las afueras de Madrid, donde la fraternidad es la esperanza para la transición que se tiene en esa etapa, el miedo y la confrontación con las costumbres que en ocasiones pueden ser un obstáculo para el cambio. La sinceridad de Galoe es palpable en su cinematografía teniendo unas actuaciones verdaderamente conmovedoras dando luz a una mirada de las infancias y adolescencias migrantes que viven una situación de incertidumbre y que aspiran a una mejor calidad de vida.

O último azul (Brasil - México - Chile - Países Bajos, 2025) de Gabriel Mascaro

Un entrañable viaje y llamado a vivir contada de un modo atípico por desarrollarse en una distopía y desde la perspectiva de los adultos mayores quienes deben hacer un retiro forzoso a partir de los 77 años y que Teresa, se rehúsa a realizar porque considera que no es su momento. Sorprendentemente, todo público puede empatizar pues da una sensación por querer disfrutar la vida y de la interacción con otras personas apoyándose de actuaciones memorables, dirección y fotografía detalladas y bellas con una música singular e hipnótica.

Bajo las banderas, el sol (Paraguay - Argentina, 2025) de Juanjo Pereira

Una reconstrucción fílmica de la historia política de Paraguay durante los 34 años de dictadura de Alfredo Stroessner que estremece por lo acontecido y la impunidad que dejó lastimada a la gente de esa nación y que sigue de cierto modo presente al día de hoy. Impresionante trabajo de investigación que realizó Pereira así como el talento para editar y montar haciendo uso del sonido de un modo muy diferente y creativo que le da un estilo particular como si él lo hubiera filmado, creando un impacto al contrastar la ilusión de la corrupción nacional expresando así un amor y a la vez luto por el dolor de su país.

Black dog (Gou zhen, China, 2024) de Guan Hu.

Con una aproximación realista, es verdaderamente interesante como Hu en este largometraje logra la universalidad de su interpretación y reflexión remarcando el valor de la empatía entre seres humanos así como con otras especies (en este caso los perros) para la supervivencia. Además de una gran historia que hace homenaje al honor de los linajes y su propio padre, contiene una cinematografía imponente al haber filmado en locación en una escala impresionante y que da una narrativa visual significativa que permite apreciar aspectos técnicos como la fotografía, el diseño y la producción.

Menciones especiales:

*The girl who stole time (Shi Jian Zhi Zi, China, 2025) de Ao Yu, Zhou Tienan y Liu Kuo. 

Una singular película animada con una historia cautivante y sorprendente por su creatividad, ternura y extravagancia combinando todos los géneros posibles siendo la comedia y ciencia ficción las más relevantes y cuya originalidad en el tema de manipulación del tiempo permite llevar al máximo su técnica de animación para contar una historia de amor y aventura de un modo muy original, sin dejar de lado la expresión de amor por el cine.

*Mr. Nobody against Putin (Dinamarca - República Checa - Alemania, 2025) de David Borenstein.

Un documental filmado por un docente ruso llamado Pasha quien secretamente grabó situaciones escolares al notar que la soberanía intelectual de los niños y adolescentes de la escuela donde daba clases, comenzó a incorporar información propagandista en su plan de estudios, teniendo como medio de protesta y resistencia a esta imposición su cámara de video. Este documental es muy valioso ya que expone las dificultades de lo que algunos viven cuando no quieren ser parte de una guerra así como la vocación por la docencia y la humanidad que lo lleva a pensar en mejor emigrar de su propio país.

*Hollywoodgate (Estados Unidos - Alemania, 2023) de Ibrahim Nash’at

Largometraje documental impactante y osado por parte del cineasta egipcio quien tras lograr un acuerdo con los paramilitares talibanes, registró por un año las actividades de un grupo a cargo de un comandante y un teniente, la transición de la reinstalación del régimen en Afganistán mostrando así su dinámica y modo de pensamiento haciendo al espectador un testigo de sus acciones que aunque restringido por los intereses del régimen, no deja de generar las reflexiones y preocupaciones de lo que fomenta una ideología extremista en una persona y por consiguiente en la sociedad que, sumándole la capacidad de uso de armas, escala a ser un peligro mundial.

 

Antonio Tijerino

Director General de Filmofilia y En Escena y Conductor de Cinema Anesma. Con 40 años de experiencia como periodista cubriendo festivales de cine, música y teatro para radio, TV, medios escritos y multimedia.

Parthenope: Los amores de Nápoles (Parthenope, Italia-Francia, 2024) de Paolo Sorrentino.

La historia de una mujer desde su nacimiento hasta el día de hoy, sus amores, sus pasiones, sus deseos, sus penas y tristezas, con una fotografía que sin duda es una obra de arte que bien acompaña la historia de Parthenope. Paolo Sorrentino crea una obra maestra.

Gaza: la franja del exterminio (México-Egipto, 2024) de Rafael Rangel.

Este documental  retrata de una manera cruel pero necesaria el genocidio realizado por el gobierno Israelí en la franja de Gaza, una película que que nos muestra la muerte y destrucción en esta parte del mundo, el hambre como arma para vencer el espíritu del pueblo palestino que parece inquebrantable y las voces internaciones que se levantan para denunciar la muertes en Gaza.

Vampira humanista busca suicida (Vampire humaniste cherche suicidaire consentant, Canadá, 2023) de Ariane Louis-Seize.

Una joven vampira detesta la idea de cazar a humanos para poder alimentarse, al encontrar a un adolescente que a su corta edad está decepcionado de la vida, descubre la opción de alimentarse sin tener que cometer el horrible acto del asesinato, ayundando a personas enfermas terminales a bien morir, una comedia de la directora Ariane Louis-Seize que con el uso de un humor muy ácido aborda el vampirismo con una visión fresca.

Mickey 17 (Estados Unidos - Corea del Sur, 2025) de Bong Joon-ho.

Una cinta de ciencia ficción acerca de un clon humano que es utilizado para realizar tareas peligrosas durante el viaje de una nave espacial que lleva a colonos humanos para poblar otro mundos, con la actuación de Robert Pattison que afortunadamente ya se quito el lastre de Crepúsculo. Esta película es una magnífica historia sobre la condición humana, llena de todos sus defectos y virtudes.

El esquema Fenicio (The Phoenician Scheme, Alemania - Estados Unidos, 2025) de Wes Anderson.

Wes Anderson vuelve a realizar una cinta con toda sus estética cinematográfica y una historia que puede parecer absurda pero que combina grandes actuaciones como la de Benicio del Toro dando vida a un personaje con todas las mezquindades y bendiciones de un ser humano muy particular con situaciones llenas de humor negro.

Lo que no me gusto:

Frankenstein (Estados Unidos - México - Reino Unido) de Guillermo del Toro.

Del Toro tratando de subirse a la ola de las películas que justifican a los grandes monstruos de la literatura llevándolos por los caminos del amor y la ternura, haciendo a un lado la esencia del monstruo creado en una clara desobediencia de las leyes de la naturaleza y que en su momento de creación enfrenta a la ciencia con la fe, y realiza una cinta que solo va encaminada a buscar el aplauso fácil y superficial de sus seguidores en el público y en la crítica que se bajan los pantalones con solo escuchar el apellido del cineasta tapatío.

Drácula (Dracula: A Love Tale, Francia, 2025) de Luc Besson.

Otra película que busca mediante el aspecto romántico la justificación del mal en un ser que buscará las respuesta de sus desgracias en la blasfemia por la pérdida de su amada, la justificación es la misma, cuando no se dan cuenta que el actuar de estos monstruos es la muestra de los rincones más negros del alma humana y por eso son seres más allá de la vida y de la muerte.

Hombre Lobo (Wolf Man, Estados Unidos - Irlanda - Nueva Zelanda, 2025) de Leigh Whannell.

El director aborda al mito del Hombre Lobo y una vez más es una cinta que no se sabe que camino toma, una cinta sin ton ni son que solo se convierte en un estreno semanal más de película de terror, completamente intrascendente y un desperdicio de tiempo, no cabe duda que 2025 es el año en el que el cine acabó con los grandes seres  oscuros de nuestros miedos.

Superman (Estados Unidos, 2025) de James Gunn.

El hombre de acero, el símbolo de rectitud, bondad y patriotismo de los salvadores de la tierra, del país en el que todo es perfección regresa a la pantalla grande a luchar por la justicia y la verdad, aunque ya no tiene necesidad de hacerlo si al final de la cinta Luthor muestra que ya es un villano deconstruido que se acerca a sus sentimientos, una película que no aporta nada y que nadie recordará cuando lleguen las otras entregas de Superman.

Jurassic World Renace (Jurassic World: Rebirth, Estados Unidos - Reino Unido - Malta - India - Taiwán - Japón, 2025) de Gareth Edwards.

Otra entrega de las cintas que marcaron a una generación de amantes de los dinosaurios, que en este 2025 no ofrece nada nuevo, la mismas situaciones con las lagartijas super desarrolladas y con las mismas situaciones de amistad, de familia de conversaciones éticas y al final feliz que ya esta muy choteado en la serie. 

José Antonio Valdés Peña

2025: UN AÑO DE CINE

Una batalla tras otra (One Battle After Another, Estados Unidos, 2025) de Paul Thomas Anderson.

Nadie está a salvo. Sólo queda pelear. Y pelear hasta caer. En un tono épico, entre el western, la road-picture y el drama familiar, el cineasta retrata un rostro sangrante del American Way of Life, el de la migración descontrolada y la resistencia en contra de un sistema militarista con una ideología de supremacía racial que todo lo brutaliza. Pero el cineasta no es optimista: en esta guerra todos pierden. Es también la historia de una hija con dos padres, uno que la ama y otro que desea destruirla al encarnar todo lo que odia. Una obra maestra dolorosamente humana y cinematográficamente implacable.

Frankenstein (Estados Unidos - México - Reino Unido) de Guillermo del Toro.

Para Guillermo del Toro, todos los caminos llevaban a Frankenstein, tras haber abordado en su obra temas como la fantasía que invade la realidad, o bien, alguien es considerado por los demás como un monstruo. En su adaptación del clásico de Mary Shelley, el monstruo vengativo, la derrota de la Muerte o los límites éticos de la ciencia pasan a un segundo plano. Del Toro se vale del malvado doctor Frankenstein y de su creación para reflexionar sobre las complejidades emocionales y morales de la paternidad y acerca de los monstruos verdaderos y los verdaderos monstruos, para desembocar en un filme que celebra la vida, siempre y cuando exista el perdón.

Fue solo un accidente (It was just an accident / Yek tasadof–e sadeh, Irán - Francia - Luxemburgo, 2025) de Jafar Panahi.

Un grupo de ciudadanos que ha sobrevivido a la tortura y la cárcel por protestar contra el gobierno de su país tiene la oportunidad de vengarse de su principal torturador tras secuestrarlo. Pero aunque la rabia por haber experimentado la brutalidad siga obsesionando a los protagonistas, el perdón no deja de ser una opción. Con sabiduría y un dramatismo no exento de humor macabro, el iraní Panahi reta nuevamente a las autoridades de su país retratando las heridas abiertas en miles de víctimas de la violencia política persistente en la nación iraní, dejando un trauma histórico que sigue resonando en el alma.

El brutalista (The brutalist, Estados Unidos - Reino Unido - Canadá, 2024) de Brady Corbet.

Filmada en un tono épico que contrasta con el dramatismo de su relato, la figura de un arquitecto europeo, sobreviviente al Holocausto, es la columna principal de una trágica reflexión sobre el rostro más endurecido de Estados Unidos como el país donde se cumplen los sueños. El protagonista vivirá las miserias del migrante, un antisemitismo constante y la brutalidad del capitalismo voraz. Lo único que posee es su talento profesional, en el cual proyecta un alma endurecida por el trauma histórico que se manifiesta en sus monumentales pero descarnados diseños. Una obra maestra sobre el individuo atrapado en el torbellino de la historia, dispuesto a todo para sobrevivir.

Flow (Letonia - Bélgica - Francia, 2024) de Gints Zilbalodis.

En el mundo donde se ubica el relato de este filme, los humanos ya hemos desaparecido. Solamente la naturaleza y la fauna existen. Pero un diluvio lo arrasa todo, transformando la tierra en un mar infinito. Un puñado de animales, de distintas especies, lucharán por sobrevivir mientras las aguas bajan. Todo narrado desde la perspectiva de un gato negro. Sin diálogos. Sin animales que hablan con voces de celebridades mediáticas. Es cine puro y sonidos fascinantes. La odisea del gato y sus compañeros es un viaje a través de la vida, el caos, la supervivencia, las diferencias que nos hacen únicos y la trascendencia espiritual.

Mario Valencia

Director, fotógrafo y escritor. Colabora en el sitio web Pólvora con entrevistas y coberturas. Coordinador de programación del Festival Macabro y fotógrafo para Cultura UNAM, Animasivo y FICUNAM.

La única opción (No Other Choice / Eojjeolsuga eobsda, Corea del Sur, 2025) de Park Chan-wook.

Lo impresionante de todo el asunto es como Park Chan Wook logra una obra maestra tras otra. ¿Cómo lo consigue? Su adaptación a la novela de Donald Westlake es una excelente sátira en donde la torpeza de su protagonista, un obsesionado trabajador de la industria papelera, nos lleva a reflexionar sobre la hostil competencia laboral y la traslada a nuestros tiempos con la mayor problemática que afrontamos: la automatización de los procesos. Diría más sobre el final, pero esa imagen lo dice todo y es una obra que debe vivirse.

Pecadores (Sinners, Estados Unidos - Australia - Canadá, 2025) de Ryan Coogler.

Coogler consiguió lo que Jordan Peele siempre ha querido hacer y no le sale. Una épica vampírica, hipnótica desde su inicio en la majestuosa línea del Mississippi, una voz contra el racismo en la era de recesión en analogía perfecta al presente ante la inevitable crisis Trump. ¡Y todo mientras nos ofrece, en una secuencia, un recorrido a la historia musical afroamericana! ¡Con todo y un cameo de Buddy Guy!

Haz que regrese (Bring Her Back, Australia, 2025) de Danny Philippou y Michael Philippou.

La nueva era de oro del horror siguió adelante en 2025 con extraordinarios lanzamientos originales, demostrando que el público tiene interés en nuevos cánones y la nueva cinta de los hermanos Philippou, sigue adelante con el tratamiento del duelo visto en Háblame. Entre rituales paganos, el lastre de la culpa, un interesante diseño sonoro a favor de su protagonista invidente y dramas familiares, Sally Hawkins dio la mejor actuación de este año, mérito que no debe ignorarse, menos para una carrera tan sobresaliente.

Consecuencias Paralelas (Consequências Paralelas, Brasil, 2025) de Gabriel França y Cd Vallada.

Ciencia ficción latinoamericana combativa, de propuesta sencilla en su producción pero ambiciosa en su narrativa. Con solo tres personajes (con un despliegue actoral impresionante), una locación y una máquina del tiempo fuera de lo común, crean un misterio lo suficiente atractivo para atrapar al espectador. Un trabajo más cercano a las ideas futuristas del Alphaville de Godard que aspirar a la estructura del blockbuster gringo.

Mickey 17 (Estados Unidos - Corea del Sur, 2025) de Bong Joon-ho.

Estoy cansado de pretender que esta no fue una de las mejores películas del año, que haya quedado olvidada por haber sido estrenada a inicios de año. No era nada fácil para Bong Joon-ho superar el inmensurable éxito de Parasite por lo que retomar la línea fantástica que le hemos visto en trabajos previos, envuelta en ese humor negro que ha madurado tanto con los años, nos llevó a ver una película extremadamente divertida donde lo absurdo, se equilibra con una profunda crítica social sobre la involución de nuestras clases sociales a un estado totalmente tribal.

 


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