Aún es de noche en Caracas, una lucha que se convirtió en anécdota

2026

A veces el cine funciona como un testigo de la historia, como captor de la memoria de hechos históricos, de momentos, de instantes e incluso de esos relatos que cada uno vive de diferente forma. Tal es el caso de la cinta dirigida por Marité Ugas y Mariana Rondón, Aún es de noche en Caracas (México-Venezuela, 2025).

Basada en la novela La Hija de la Española de Karina Sainz Borgo, la narración sigue a Adelaida (Natalia Reyes), una joven quien vuelve a su querido Caracas a enterrar a su madre, la cual coincide con uno de los momentos más duros de su país: las protestas venezolanas del 2017, un hecho marcado por la represión estatal, la censura y una violencia que dejó varios muertos. Todo ello derivado de una dura crisis institucional a raíz de la desaparición de los poderes políticos, dejando todo a disposición directa del presidente nacional.

Tal panorama orilló a la población a levantarse en contra de su propio gobierno, principalmente en la ciudad de Caracas. En ese lugar dichas protestas fueron más crudas y en donde la represión y las reacciones de un pueblo dividido cambiaron por completo la cara de la antigua república bolivariana. A través de los ojos de Adelaida (y con el auxilio de un buen montaje empleando material de archivo), somos testigos de la cruenta persecución policial y la expropiación forzada y sin razón de propiedades.

Aún es de noche en Caracas ofrece una mirada temeraria a algo que, hasta hace unos días cuando Nicolás Maduro fuese derrocado y Donald Trump se autoimpone como gobernador implícito, era un asunto recurrente y había dejado ya varias cicatrices en una nación dividida, herida y sometida, la cual era todo menos equitativa e igualitaria.

Similar a lo hecho por Jorge Fons en Rojo Amanecer (México, 1990), la mayor parte de la tensión manejada ocurre al interior de un departamento donde Adelaida se refugia después de ser expulsada de su hogar, encontrándose con la muerte de Aurora, una vecina de ascendencia española. Es a través de sus ventanas que ella atestigua los hechos suceden a su alrededor, desde persecuciones y raptos perpetrados por la policía, hasta asesinatos.

Ugas y Rondón también sacan provecho de las calles, cuando Adelaida comprende el impacto de lo que está sucediendo en ese preciso momento y se ve obligada a tomar la arriesgada decisión de huir. Al mismo tiempo, se encuentra con un viejo conocido suyo, Santiago (Moisés Angulo), un rebelde quien en realidad es explotado por el autoritarismo de los agentes venezolanos, y es usado para romper protestas y sembrar más caos. Él le hace entender que la única opción para continuar con sus planes y su vida es el éxodo fuera de su tierra. 

De alguna forma, la trama de la película y de la novela en la cual está basada, tienen algo de biográfico, ya que la autora de esta última es venezolana con raíces italianas, y aunque nació y creció en Caracas, donde se forjó como periodista, se vio en la necesidad de abandonar su país a los 24 años poniendo rumbo hacia España. Sin embargo, Karina decidió aderezar su relato con esta vena social que le tocó ver y la cual sigue haciendo ruido después de tanto tiempo en el cual varios optaron por emprender la huida, ya fuese por las tensiones o la persecución política misma. 

El trabajo técnico es muy interesante y potencia de forma eficaz cada momento dramático y de tensión. La fotografía, a veces es pasada por un filtro el cual la torna amarillenta casi sepia, creando así la sensación de hostilidad y sufrir con Adelaida sus angustiantes vivencias, mientras que en otros instantes es de una pureza azul y blanca, simbolizando el supuesto orden del régimen venezolano. Asimismo, la música de Camilo Froideval resulta un gran añadido a un filme de protesta buscando levantar la voz sobre lo que se sentía estar en ese momento turbulento en el país.

También destaca la forma en que la edición de sonido es usada pues constantemente, ya sea de noche o de día, se escuchan ruidos desde la habitación usurpada vuelta el refugio de Adelaida. Ya sean los disparos, las explosiones o incluso las sirenas, se escuchan como esa constante señal no de amenaza, sino de incertidumbre de lo que ocurre en las calles, las cuales pasaban de una súbita redada y protesta a la supuesta paz más tranquila del mundo. Así, indicado por el guion en un momento, este retrato de Caracas se siente como "una gran cárcel donde todos estamos presos".

Por eso Aún es de noche en Caracas nos hace testigos de un crudo retrato social a través de la ficción la cual ahora, pareciera ser solo el amargo recuerdo de una etapa difícil ante la caída de un régimen. Sin embargo, como las mismas directoras y el productor, Edgar Ramírez, han opinado en diversos espacios, la noche aún no termina en Caracas y la salida del sol que alumbre a una sociedad dividida, oprimida e inestable parece aún un tanto lejana.

Dirección: Mariana Rondón y Marité Ugas

Guión: Karina Sainz Borgo, Mariana Rondón y Marité Ugas

Con: Natalia Reyes, Moisés Angola, Sheila Monterola, Samantha Castillo y Edgar Ramírez

Fotografía: Juan Pablo Ramírez

Edición: Soledad Salfate

Música: Camilo Froideval

Compañía Productora: Redrum, Absolute Artists e Impression Entertainment

Distribuidor: Cinépolis Distribución

Fecha de estreno:  México, 05 de febrero de 2026.

País: Venezuela / México, 2025.

Duración: 97 minutos.

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