
Ha llegado la temporada veraniega de blockbusters, y entre ellos figura una franquicia que aspira a mantener y ampliar su legado: Mortal Kombat. Posterior a aquella versión de 1995 con todo y Christopher Lambert de por medio y la dirección de Paul W.S. Anderson (la saga live-action de Resident Evil de 2002 a 2017), así como su malísima secuela de 1997; esa adaptación del popular videojuego volvió hace un par de años de la mano del cineasta Simon McQuoid con un lamentable protagonista nuevo de nombre Cole Young (Lewis Tan), dejando tras de sí opiniones encontradas entre los fans y la crítica.
Afortunadamente, McQuoid enderezó el camino con Mortal Kombat II, una secuela que supera con creces a su predecesora, con notables aciertos al presentar en esta nuevo acercamiento la pelea por salvar la Tierra de los delirios de Shao Khan (Martyn Ford), poniendo en el eje de la batalla a dos personajes clave en la narrativa del videojuego: la princesa Kitana (Adeline Rudolph) y el carismático pero muy arrogante y un tanto fracasado Johhny Cage (Karl Urban).
El largometraje comienza prácticamente donde termina el anterior. Mientras buscan al quinto miembro de la terna la cual buscará prevalecer en la última batalla por nuestro mundo, el dios del trueno Raiden (Tadanobu Asano) y compañía, se topan con el actor de películas de acción y artemarcialista Johnny Cage (Urban), quien en principio trata de eludir esa responsabilidad hasta descubrir que cuando eres elegido no hay vuelta atrás.
Kitana (Rudolph) por otra parte, es una princesa quien presenció la ejecución de su padre mientras trataba de defender su mundo ante el intimidante Shao Khan. No teniendo opción más que doblegarse y aceptar ser su “hija”, la peleadora buscará la venganza en contra de aquel monstruo el cual acabó con lo que le importaba. Y así, este choque de dos realidades comienza y no parará hasta definir quién será el último peleador en quedar en pie.
Con anterioridad, se ha hablado que muchas adaptaciones de videojuegos pecan de depender excesivamente de la nostalgia, de obsesionarse con ofrecer fan service a cada instante y en cambio tener una nula línea argumental (un ejemplo reciente: Super Mario World). Mortal Kombat II padece un poco de lo mismo, especialmente en lo tocante a no tener un guion muy congruente, aunque se corrigieron algunos defectos de su antecesora, para hacer una historia que, si bien la elocuencia no es su fuerte, de menos su espectáculo de sangre y peleas alrededor de sus protagonistas es un sólido entretenimiento.
En ese sentido, no hay otro estelar alrededor de Cage y Kitana el cual tenga un desarrollo interesante, simplemente son guiños o mera carne de cañón quienes no merecen más que una explicación en una sola línea. A pesar de ello, el filme es capaz de brindarles un breve momento de lucimiento, sumado a algunos regresos los cuales le insuflan un aire cómico. Estructuralmente hablando, la fórmula es la misma de su antecesora, pero ahora si emplean solamente personajes del juego y no sacan alguno de la manga, y ello se agradece.

El diseño de estos últimos sigue siendo excelente, al igual que en la anterior entrega. Pero ciertamente es Karl Urban con toda su vasta experiencia quien se roba la cinta caracterizando a Johnny, regalándonos una versión diferente del peleador a la habitual. En lugar de ser un joven en su punto más alto como actor, este Cage resulta ser un perdedor al límite el cual no le encuentra sentido a lo que hace. Y su desfachatez es capturada por Urban de forma genial. Perdido en el alcohol y los éxitos del pasado, el artemarcialista debe elegir entre reencontrarse a sí mismo o morir en el olvido.
Por su parte, Adeline Rudolph saca adelante el relato trágico de venganza de Kitana de forma convincente. Aunque quizás por momentos se lo toma muy en serio, ciertamente ayuda a entender lo que va pasando y la motivación la cual le lleva a tomar una decisión clave al final. Además, está la peculiar relación con Jade (Tati Gabrielle) con quien forma una interesante dualidad, pero no explorada a fondo más allá de su relación con el malvado rey Shao Kahn.
Otro aspecto que se mantiene con fuerza es la partitura de Benjamin Wallfisch, la cual adorna las peleas de la trama, pero también le brinda un aspecto emocional cuando se necesita. Pero eso no lo exime de también caer en el factor de revivir viejos momentos de la franquicia al traer de vuelta el ya conocido tema de Techno Syndrome donde con beats de dance se hace gala de los nombres de los participantes. Y desde luego, hay diálogos cliché y líneas sacadas del juego para darle un toque de nostalgia y fan service al público, así como algunos efectos especiales bastante cutres y unos villanos planos en toda su maldad que aparecen a conveniencia. Por otra parte, dejan picado al espectador con personajes como Baraka (C.J. Bloomfield).
Con todo y sus fallos, Mortal Kombat II resulta ser una mejor entrega que la anterior, sabiendo balancear los elementos para los fans con una acción entretenida y deja puesto todo para una secuela donde se siga explorando de forma amena estos universos. Y en idioma gamer, aunque la película no es un flawless victory absoluto, definitivamente si consigue un fatality efectivo de entretenimiento con sangre, golpes, y hasta risas. Algo a lo cual algunas otras adaptaciones de videojuegos solamente pueden aspirar.
Dirección: Simon McQuoid
Guion: Jeremy Slater
Con: Karl Urban, Adeline Rudolph, Jessica McNamee, Josh Lawson, Ludi Lin, Mehcad Brooks, Joe Taslim, Tati Gabrielle, Tadanobu Asano y Hiroyuki Sanada.
Fotografía: Stephen F. Windon
Edición: Stuart Levy
Música: Benjamin Wallfisch
Compañía Productora: New Line Cinema, Atomic Monster, Broken Road Productions y Fireside Films
Distribuidor: Warner Bros. Pictures México
Fecha de estreno: Estados Unidos, 08 de mayo de 2026; México, 07 de mayo de 2026.
País: Estados Unidos, 2026.
Duración: 116 minutos.
Puedes ver el tráiler aquí.