“Cada día por la carretera, noche madrugada entera, y mi amor aumenta más porque pienso en ella en el camino”, decía aquella popular canción del brasileño Roberto Carlos. La vida del camionero o transportista no es sencilla. Muchas noches en vela, horas de camino, vicios, peligros e incluso familias rotas. Es en este mundo donde David Pablos desarrolla un relato de amor y violencia con En el camino (2025), película que tuvo su estreno mundial en la sección Orizzonti del 82 Festival Internacional de Cine de Venecia, ganando el premio principal de la sección y el Queer Lion.
La cinta comienza con Veneno (Victor Prieto), un joven con la respiración agitada y el miedo reflejado en su rostro. Todo parece indicar que está a punto de sufrir una muerte violenta y no puede escapar. ¿Cómo llegó ahí? No se sabrá sino hasta más tarde.
A partir de ahí, Pablos emplea a Veneno a modo de guía dentro de este ecosistema de las carreteras. Lo vemos rondar por comederos de mala muerte, caminos interminables donde las drogas y el alcohol se encuentran en cada parada, así como también la posibilidad de encuentros sexuales clandestinos. Todo entre esas largas jornadas por autopistas las cuales son el escenario donde el cineasta desarrolla una relación improbable entre dicho personaje y el trailero Muñeco (Osvaldo Sánchez).
Ese encuentro entre dos seres que en primera instancia son completamente diferentes, pero quienes comparten ese universo y encuentran un alivio a sus respectivas soledades, es el meollo del asunto. Muñeco está atrapado por las drogas, el alcohol, pero sobre todo por la soledad y ese sentido de abandono alimentado por los largos trayectos. Por su parte Veneno encuentra en él un apoyo pero también un escape del infierno en el que está envuelto debido al narcomenudeo y el crimen organizado.
Gradualmente se pasa de la simple amistad a un romance áspero en esta road movie donde se explora, como es costumbre en el cine de David Pablos, el deseo masculino, sus raíces y consecuencias, pero desde la mirada de la discriminación y el machismo. Y desde ahí y por medio del viaje por la carretera, el amor entre ambos hombres crece hasta sentirse capaz de retar la violencia y peligro inherente que los rodea.
En el camino sin embargo, no está exenta de ciertos pecados narrativos, pues a pesar de que el director y guionista investigó el mundo de los camioneros y sus largos viajes por carretera, escuchando todo tipo de historias surgidas allí, al final se inclina por los estereotipos típicos de la narcoviolencia que, si bien son una realidad la cual no elude, tampoco es la constante. En ese sentido, el argumento opta por poner como motivaciones problemas que, si bien no son falsos, no son los únicos en la vida de los transportistas en sí.

Es el desenfreno provocado por estos factores el cual, por momentos, resulta excesivo e innecesario para desarrollar la crudeza pero también la ternura de lo que Veneno y Muñeco llegan a sentir. Si, Pablos alimenta el contexto y nos lo muestra en guiños o pequeños momentos donde la conexión entre la dupla de protagonistas se va convirtiendo en algo más complejo, pero su trama termina por inclinarse más hacia el lado de la intimidad y el romance de dos amantes imposibles, dejando a un lado todo lo que los rodea, los forma y los lleva a tomar las decisiones la cuales marcan su destino final.
A pesar de ello, el filme acumula la suficiente ternura y brutalidad alrededor de dos hombres quienes parecen vivir siempre al extremo de esas dos sensaciones. Es en esos silencios donde, por instantes, el realizador tijuanense logra deconstruir al macho mexicano que no habla ni se abre sentimentalmente a otros, para ponerlos en el espectro opuesto donde el analfabetismo emocional se transmuta en algo mucho más íntimo y dulce, dando paso a la comprensión la cual se impone a la soledad. El camino se recorre por noches y madrugadas enteras para quedar marcados por un universo romántico no idealizado pero sí auténtico de dos hombres quienes, al huir de su pasado, se encuentran a sí mismos, en una explosión entre el amor y la violencia que forjan su camino.
Esa dualidad del hombre es el eje de todo este viaje en carretera, donde la masculinidad se derrumba ante la fragilidad de los seres. Pablos apunta su lente y saca provecho de la capacidad histriónica de sus actores en cada mirada, silencio y movimiento, muestran las dos caras de sus vidas. Aquella pública la cual debe permanecer dura entre tragos de alcohol o líneas de cocaína, y la otra, que les permite ser ellos libremente sin conflictos ni prejuicios. Solamente ellos dos sin límites. Incluso se da el lujo de coquetear con una representación de un lazo no sólo romántico, sino de respeto, de padre a hijo, aunque al final del camino, la carretera no sea tan generosa con ellos.
Así, En el camino es un estudio sobre la masculinidad, el machismo y las relaciones que surgen en la carretera, en lo privado, disfrazado de thriller y adornado por una fotografía llamativa para plasmar los días, las noches, y esos lugares los cuales cobijan el secreto detrás de la fachada del trailero rudo.
Pueden ver el tráiler aquí.
Dirección: David Pablos
Guion: David Pablos
Con: Victor Prieto y Osvaldo Sánchez
Fotografía: Ximena Amman
Edición: Jonathan Pellicer y Paulina del Paso
Música: Andrea Balency-Bearn
Compañía Productora: Animal de Luz Films, Producciones Año Bisiesto, La Corriente del Golfo, Terminal, The Maestros y EFD Studios
Distribuidor: Cinépolis Distribución
Fecha de estreno: México, 04 de junio de 2026
País: México, 2025.
Duración: 93 minutos.