
Hace un par de años había jurado no volver a comprar un cómic de MARVEL mientras Joe Quesada estuviera al mando, ya que con sus caprichos de revelar la identidad de Spider-Man en Civil War y las burradas que fueron One More Day y One Minute in Time (formando intencionalmente el acróstico OMIT, que en español significa omitir) logró que perdiera el interés en mi superhéroe favorito de La Casa de las Ideas.


