“Nunca en ningún país el cine nació tantas veces”[1], señalan Manuel Martínez y Guillermo Zapiola al enumerar los diferentes títulos que desde 1923 se anunciaron como “la primer película uruguaya”. Esto “lleva a la sospecha de que los cineastas emergentes nunca habían visto cine de su país o bien que ese cine moría después de cada película y había que empezar de nuevo”, concluyen.
Así fue anunciada El dirigible de Pablo Dotta en el Festival de Cannes de 1994. Film que en su estreno generó confusión e incomprensión. Hoy, 18 años después, el sentimiento es el mismo y se recuerda el irónico graffiti “Yo entendí El dirigible”.


Se suele decir que “a la familia uno no la elige, pero a los amigos sí”.
La película 25 Watts (2001), de Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll, narra un día en la vida de tres amigos que viven en Montevideo. Son 24 horas, de un sábado común y corriente, en las que Javi, Seba y Leche viven en la cotidianeidad, compartiendo el aburrimiento, la monotonía y desesperanza ante el futuro.
