El cine de ciencia ficción en México se ha caracterizado en la mayoría de los casos por ser un cine hecho de forma burda, con mínimos cuidados y escasa fluidez, por lo que es muy llamativo que en los últimos años comiencen a surgir directores que han hecho de éste género una de sus trincheras, con películas que han comenzado a ganar un lugar en los deseos de los espectadores mexicanos. Tal es el caso de Las Tinieblas de Daniel Castro Zimbrón, exhibida en competencia durante el Festival Internacional de Cine de Morelia y que va a sorprender a más de uno, ganadora del Premio del Público.
El mundo vive bajo una tóxica y densa neblina la cual mantiene todo en penumbras. En una cabaña aislada en el bosque viven Argel, sus dos hermanos y su padre, cuando su hermano mayor desaparece Argel comienza la búsqueda que lo llevará a descubrir los secretos y misterios más oscuros que tanto su Padre como el bosque esconden.


Tenemos la Carne, Opera Prima de Emiliano Rocha Minter, viene precedida por el escándalo de que durante su pase por SITGES – Festival Internacional de Cine Fantástico de Catalunya la gente comenzó a abandonar la función, asumiéndose que fue por lo fuerte de sus imágenes y lo crudo de su contenido. Lo cierto es que tras verla en su estreno en México durante el Festival Internacional de Cine de Morelia 2016, uno puede preguntarse si simplemente la gente se salió al ver escenas provocadoras que ya han sido vistas en otras numerosas cintas y que al ser sumamente pretenciosa simplemente les fastidiaron ya que esperaban algo más.
15 de enero 2009, un avión de US Airways sufrió un accidente recién despegando del aeropuerto de LaGuardia en Nueva York, lo que llevó al capitán Chesley "Sully" Sullenberger y a su primer oficial Jeffrey Skiles a realizar un amerizaje en el río Hudson. Los 155 tripulantes del vuelo salvaron la vida. Partiendo de esa anécdota, Clint Eastwood nos brinda en su nueva cinta, Sully, Hazaña en el Hudson (Sully) un extraordinario retrato sobre las cuestiones nos hacen seres humanos, capaces de acertar y fallar, sobre las dudas y formas de afrontar circunstancias inéditas y salir adelante.
Basada en la exitosa novela de Paula Hawkins, La Chica del Tren (The Girl on the Train) es una cinta cuyo mérito principal es ser una excelente adaptación de la novela, logrando con ello trasladar a la pantalla todos los errores de la misma, sus clichés, su trama inverosímil y su absurda resolución. Pocas veces podemos afirmar que una cinta tan mediocre tiene una excelente adaptación, de un libro igual de mediocre, conservando su esencia.
En ocasiones se estrenan película que logran ser un poco más de lo que a primera vista ofrece, tal es el caso de El Contador (The Accountant) una cinta de acción que tras sus clichés del género logra imprimir su propio estilo y conseguir que al término de ella, el espectador espere venga por lo menos una cinta más con esos personajes.
El torture porn es un género que ha desatado un gran debate en los últimos años, señalándose como la primer cinta moderna de este subgénero del cine gore la cinta Saw (2004) de James Wan y que son esencialmente cintas donde la violencia y la tortura explícita de los personajes se muestra de la forma más gráfica posible, la cual se acompaña de desnudos y sexo. En el 2016 se estrena por fin la cinta mexicana Luna de Miel la cual se inscribe en este género, con resultados irregulares.
Opera Prima de Alfredo Castruita y ganadora del premio a Mejor Opera Prima en el Festival Internacional de Cine de Guanajuato 2013, la cinta Potosí es una bofetada al rostro del espectador, recordándole la violencia impera en México, situándole en un momento específico de la historia moderna del país, el sexenio de Felipe Calderón y su pésima estrategia seguida en su guerra contra el narco que dejo muchos muertos colaterales sin que el gobierno se interesara por ellos.
En 2014 se estrenó la cinta
Cinta inaugural del Festival Internacional de Cine Fantástico, Terror y Sci Fi FERATUM, en su 5ª edición, Jirón de Niebla (2013) recupera la anécdota de la cinta perdida, maldita, del mismo nombre de Carlos Enrique Taboada y la trae a estos tiempos logrando una cinta atractiva, con buenos momentos y que no deja de ser una cinta con diversas referencias y homenajes no sólo al cine nacional sino a clásicos del género de terror.
17 años tuvieron que pasar para tener una secuela directa a la cinta de
Hay una gran diferencia entre el cine de espías al más puro estilo de Hollywood y aquel que busca apoyarse en las raíces del mismo, creando cintas que destacan más en las historias y en el planteamiento y desarrollo de las mismas que en excesivas secuencias de acción, las primeras no son aptas para todos pero aquellos que les encantan esas historias sin lugar a dudas deben ver Un Traidor Entre Nosotros (Our Kind of Traitor) basada en la novela homónima del maestro John le Carré.
Siempre que se trata de una adaptación no sólo es imposible hacer a un lado su origen (cuento, novela, etc.) sino que es necesario revisar el producto final tanto como una adaptación, como una película que se pueda sostener sola sin haber leído el libro con antelación.
¿Qué pasa cuando pones a un director francés a dirigir una cinta de acción al más puro estilo hollywoodense con un tema de narcotraficantes mexicanos? Una cinta llena de cliches como lo es Sangre de mi Sangre (Blood Father) donde ni la personificación de un ultraderechista que hace Mel Gibson de forma tan natural la salva de ser predecible, rutinaria y completamente olvidable.
Hablar de lo grandes son las cintas que los estudios Laika han hecho sería redundante, desde su debut con Coraline (2009), pasando por ParaNorman (2012) y Los Boxtrolls (The Boxtrolls 2014) no han hecho otra cosa que impresionar por el excelente uso de distintas técnicas de animación, destacando el stop-motion, así como por la profundidad y alcances de las historias presentan. En este 2016 nos presentan Kubo y La Búsqueda Samurái (Kubo and The Two Strings), la cual demuestra que es posible evolucionar sin perder por ello el sentido de los valores que se buscan transmitir.