El año pasado vi en un festival un grupo que me impactó, musicalmente hablando, me refiero a DZOOMS. Es una agrupación que habita en la ciudad de México, son de esas bandas que si la ves anunciada en un cartel con headliners como La Gusana Ciega o Panda, seguramente no vas a dar ni un peso por ella. Y eso fue lo que pasó.
Resulta que existe un festival llamado Gimme The Music, donde su primicia es ofrecer al público a las mejores bandas a un bajo costo, pero a la vez dar cabida a las bandas emergentes que se comienzan a abrir paso en la música. Y es ahí donde este cuarteto chilango formado por Sid Ney, Julian, Rulo e Iram tomaron el escenario y simplemente hicieron lo que han venido haciendo por 16 años que tiene de existencia la agrupación: tocar, cantar, sentir y proyectar.


Con motivo del estreno de
Conozco a pocos cineastas que se animan a tocar y cantar, y en el mejor de los casos hacen su grupo musical. Ahí tenemos a Sergio Arau con Botellita de Jerez, el señor Don Alfonso Arau y la extinta banda de culto Los Tepetatles, que era un tributo muy peculiar a The Beatles, y actualmente al cineasta Hari Sama y su agrupación Eurídice.
Las canciones siempre ayudan a mejorar el estado de ánimo y cuando aparecen en el momento preciso, logran crear secuencias inolvidables que nos emocionan y hacen que nos llevemos esa secuencia en nuestra mente y que sea imposible separarle una de otra. Desde la época de los grandes musicales de las primeras etapas del cine sonoro a nuestros días, las personas se han emocionado con ellas.
Fue en 1521 cuando España llegó a México, con ello arribaron muchas cosas que van desde el catolicismo hasta la música y es precisamente en ese rubro donde se han dado grandes intercambios.