Dedicado al maese Irving Torres Yllán
El cine dominicano del 2025 ha mostrado una cierta cantidad de puntos luminosos. Entre estos está, por un lado, aventurarse por nuevos caminos como el de la animación, y por el otro, observar en nuestras pantallas una abundancia de documentales adornados de altas cualidades discursivas y estéticas.
Este, como suele ser mi estilo, es un listado aleatorio sin clasificaciones ni orden preestablecidos. Cada uno se destaca por sus particularidades, pues soy alérgico a esas modas de dar calificaciones numeradas a una obra artística.
Otra aclaración necesaria es que aquí está lo que he visto de una u otra manera, es decir, no abarca la totalidad de la producción local y vaya este mea culpa de mi parte.






