De las letras a la pantalla y viceversa 06
Frank Baum publicó hace 112 años El Maravilloso Mago de Oz, obra que a pesar del tiempo transcurrido sigue fascinando a lectores e inspirando adaptaciones en teatro, televisión y por supuesto en cine.
Lyman Frank Baum (1856-1919) fue hijo de un petrolero de Pennsylvania, situación que le permitió dedicarse a diferentes cosas sin preocuparse por los recursos económicos. Paso de tener una imprenta y hacer pequeñas publicaciones, criar gallinas de Hamburgo, a ser escritor, actor y productor de teatro (sus padres le compraron un teatro para ello). Después de casarse con Maud Gage, hija de una famosa defensora del voto femenino en Estados Unidos, y al tener su primer hijo decide dejar la actuación y dedicarse a otros trabajos. En 1888 se muda a Dakota del Sur, dónde abren una tienda que se va a la quiebra por las ventas a crédito e inicia el periódico local sin tener éxito tampoco, por lo que se mudan a Chicago en 1891 con cuatro hijos ya.


Capitán Colter, un piloto del ejercito, se despierta en un tren camino a Chicago sin tener idea de dónde está o quién es la mujer que lo acompaña. Pronto descubre que él no es él sino un hombre llamado Sean Fentress, los minutos pasan y no encuentra más que preguntas sobre el porqué de todo lo que está pasando hasta que el tren explota y al recuperar la conciencia se encuentra en un nave pequeña con el único contacto al exterior a través de una pantalla y una mujer llamada Goodwin quien le da instrucciones sobre su misión, de la que no tiene memoría alguna.
En 1994 se estrenó una miniserie que sacudió la televisión danesa, El Reino (Riget), creada por Lars von Trier y codirigida por él y por Morten Arnfred, la cual consta de dos temporadas, cada una compuesta por cuatro episodios o días. La serie narra los extraños sucesos que ocurren en la sala neurológica del Rigshospitalet de Copenhague, el principal hospital de la ciudad. Debido a su naturaleza, la estructura de la trama y su atmósfera ha sido catalogada como la Twin Peaks europea.
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Game of Thrones se ha convertido en todo un fenómeno televisivo gracias al alta calidad de producción y lo cercano del mundo fantástico a la realidad, intrigas, violencia, mentiras y amor logran atrapar al espectador desde el primer capítulo. Con una de las mejores adaptaciones a televisión, la primera temporada de Game of Thrones se coloca en una de las mejores opciones para pasar el tiempo en frente del televisor.